BCRA: la política monetaria ya no frena la economía, pero la reactivación se hace esperar

El Banco Central aseguró en su último Informe de Política Monetaria (IPOM) que las condiciones monetarias dejaron de ser un obstáculo para la actividad, aunque reconoció que el repunte del consumo y la inversión será gradual.

El equipo liderado por Santiago Bausilli y Vladimir Werning sostuvo que la economía ingresó en una nueva etapa donde la política monetaria ya no resulta restrictiva. Según el informe del BCRA, la base monetaria volvió a expandirse en términos reales debido a una mayor demanda genuina de pesos por parte del privado, las tasas pasivas reales se ubican en terreno negativo y el crédito bancario muestra signos de recuperación heterogénea. No obstante, a pesar de la estabilidad financiera y la desaceleración de la inflación, el gran interrogante que persiste en la City es cuándo este escenario monetario se trasladará de manera concreta a la economía real y al consumo masivo.

Puntos Claves

  • Expansión monetaria sin emisión espuria: La base monetaria registró variaciones intermensuales reales positivas entre agosto y octubre, impulsada por una mayor demanda de pesos y no por la financiación al Tesoro.
  • Tasas reales negativas: El BCRA destacó que las tasas de corto plazo se estabilizaron en torno al 20% nominal anual y se ubican en terreno negativo, favoreciendo el acceso al financiamiento.
  • Recuperación del crédito: Los préstamos al sector privado —tanto en pesos como en dólares— volvieron a mostrar variaciones positivas desde mayo, acompañados por una baja en la morosidad de las familias.
  • Ingreso de divisas corporativas: Las empresas colocaron títulos de deuda en el exterior por 19.400 millones de dólares entre 2025 y 2026, generando una fuente genuina de liquidez y fortaleciendo las reservas del Central al liquidarse en el mercado local.

El diagnóstico del Banco Central marca un cambio de ciclo al dar por terminada la etapa de restricción monetaria estricta. Sin embargo, la velocidad de la reactivación dependerá de factores que exceden la órbita de la entidad, quedando supeditada a la evolución de las expectativas de ingresos, la demanda efectiva de crédito y el traslado de estas condiciones financieras hacia el conjunto de la actividad económica.

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