Por la Redacción de ADN21.net
En apenas 60 días, el mapa energético y geopolítico de la Argentina sufrió una metamorfosis que pocos analistas previeron. El mismo Gobierno que en diciembre de 2025 celebraba el “fin del Estado empresario” con la venta de las centrales del Comahue, hoy firma una adenda millonaria con la potencia comunista que Donald Trump busca expulsar de la región. En ADN21 venimos realizando el seguimiento de esta trama donde el pragmatismo financiero terminó derrotando a la pureza ideológica.
Diciembre 2025: El “shock” privatizador en la Patagonia
El cierre del año pasado estuvo marcado por la euforia oficialista. El 19 de diciembre, mediante el Decreto 900, el ministro Luis Caputo lograba una recaudación récord de 700 millones de dólares al adjudicar las cuatro represas más importantes del Comahue: Alicurá, El Chocón, Piedra del Águila y Cerros Colorados.
Empresas de peso como Central Puerto y MSU Green Energy tomaban el control de los ríos Limay y Neuquén por los próximos 30 años. El mensaje desde la Casa Rosada era de una sola vía: el Estado se retiraba de la generación hidroeléctrica y dejaba que el mercado gestionara la infraestructura. Se hablaba de “eficiencia” y “fin de los subsidios”.
Febrero 2026: El baño de realidad en Santa Cruz
Sin embargo, este martes 24 de febrero, la narrativa cambió de piel. Javier Milei dio el visto bueno para firmar la Adenda 12, el documento legal que reactiva las represas “Néstor Kirchner” y “Jorge Cepernic” en Santa Cruz. La obra, emblema del kirchnerismo y la más grande financiada por China fuera de sus fronteras, estaba paralizada y con riesgos geológicos que amenazaban con convertirla en un cementerio de hormigón.
Los puntos clave del nuevo pacto con Beijing:
- Inyección de divisas: La firma libera de forma inmediata 250 millones de dólares aportados por la estatal china Gezhouba.
- Reconocimiento de costos: El Gobierno argentino admite sobrecostos por desplazamientos del terreno y se compromete a compensar a la UTE constructora.
- Tensión con Washington: El acuerdo ocurre mientras el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, gira por la región pidiendo limitar la presencia china, lo que coloca a Milei en una posición de extrema vulnerabilidad diplomática frente a su aliado, Donald Trump.
De la “Venta” al “Pacto”
Lo que el lector de ADN21 debe comprender es la doble vara de la política energética actual:
- Lo que funciona se vende: El Gobierno privatizó las represas operativas del Comahue para obtener caja rápida (USD 700 millones).
- Lo que está parado se negocia: Ante la imposibilidad de que el mercado financie una obra de la magnitud de Santa Cruz, Milei tuvo que recurrir al “comunismo” chino para no perder una inversión estratégica y evitar un conflicto diplomático mayor.
Análisis de ADN21: El equilibrio imposible entre el dólar y la ideología
El giro de Milei no es una contradicción caprichosa, sino el resultado de un crudo realismo financiero. En diciembre, el Gobierno se mostró como un “León” privatizador ante los inversores locales. Pero en febrero, ante la escasez de reservas y la presión de Beijing, el León descubrió que para gobernar necesita los yuanes que tanto criticó en campaña.
Este movimiento confirma que Argentina sigue siendo el tablero donde las dos superpotencias (EE.UU. y China) mueven sus fichas. Milei intenta un equilibrio imposible: privatiza con la derecha para contentar a los mercados locales y a Washington, pero firma con la izquierda de Xi Jinping para que el sistema energético nacional no colapse por falta de inversión en el sur.
La pregunta que queda flotando es: ¿cuánto tiempo tolerará la administración Trump este “doble juego” antes de que el romance con la Casa Blanca empiece a enfriarse? Por ahora, el pragmatismo manda: los dólares no tienen ideología, y Milei los necesita todos.



