El cuatro veces campeón mundial busca derribar las barreras económicas del deporte, utilizando el simracing como la gran cantera para detectar talentos que no cuentan con el presupuesto para llegar a la pista.
Max Verstappen no conoce otro mundo que no sea el motor. Para el neerlandés, el asfalto no es solo un lugar de trabajo, sino un ecosistema del que parece no querer salir nunca, incluso cuando llegue el momento de bajarse del “Gran Circo”. En sus declaraciones más recientes, trazó una hoja de ruta que combina la ambición deportiva con un fuerte sentido de responsabilidad social, enfocándose en democratizar un deporte históricamente excluyente.
El futuro de Verstappen no se gesta en las oficinas de la Fórmula 1, un terreno que ya ha descartado de plano. Lejos de imaginarse en roles directivos, su mirada está puesta en el barro de la formación y en la exigencia de las carreras de larga distancia. “No me veo volviendo a la F1 en un rol directivo. Prefiero otras categorías”, confesó, señalando al Endurance como su próximo gran destino: “Me veo compitiendo en categorías como el Endurance. Es algo que me atrae mucho”.
Pero más allá de su propia competitividad, el verdadero legado de Max parece estarse construyendo en el mundo virtual. Uno de los pilares de su proyecto es transformar el simracing en una cantera real. Verstappen busca servir de puente para aquellos talentos que, detrás de una pantalla, demuestran condiciones extraordinarias pero carecen del capital necesario para dar el salto a un monoplaza. “Mi meta es traer pilotos de simulador al mundo real. Ya este año logramos avances y quiero que este proyecto crezca”.
La intención del piloto de Red Bull es romper la barrera económica que suele asfixiar las carreras de los jóvenes talentos. “Quiero crear oportunidades para jóvenes pilotos que no tienen el financiamiento necesario para subirse a un auto de carreras real”, explicó con la determinación de quien conoce las dificultades del medio. Así, mientras sigue acumulando récords, Verstappen ya diseña un futuro donde la tecnología sea la llave para descubrir a los campeones del mañana, permitiendo que la pasión por el motor no dependa del bolsillo, sino del talento frente al volante, ya sea físico o virtual.



