Efecto “Propofest”: impulsan un programa para asistir y controlar la salud mental de los médicos porteños

Tras el escándalo por el consumo irregular de anestésicos, la legisladora Graciela Ocaña presentó un proyecto de ley para crear gabinetes psicológicos independientes en todos los hospitales de CABA. La iniciativa busca combatir el “burnout” y detectar de manera temprana el consumo problemático de sustancias entre los profesionales de la salud.

El reciente escándalo conocido como la “fiesta del propofol”, que expuso el manejo irregular de medicamentos restringidos por parte de anestesistas, encendió las alarmas en la Legislatura porteña. En respuesta, la diputada Graciela Ocaña (Confianza y Desarrollo) presentó un proyecto de ley para crear el Programa Integral de Cuidado de la Salud Psicofísica del Personal de Salud. El objetivo central es cambiar el paradigma: dejar de enfocarse únicamente en el paciente para empezar a cuidar las condiciones emocionales y psicológicas de los trabajadores sanitarios, quienes enfrentan niveles extremos de estrés.

La iniciativa propone la creación de gabinetes especializados en todos los hospitales públicos de la Ciudad, compuestos por equipos interdisciplinarios (psicólogos, psiquiatras y especialistas en salud ocupacional). Para garantizar la confidencialidad y evitar represalias o estigmatización, estos espacios funcionarán de manera independiente a las jefaturas de servicio. El proyecto no solo aborda el “burnout” estructural y la “fatiga por compasión”, sino que pone especial atención en el riesgo del consumo problemático de sustancias facilitado por el acceso directo a la medicación en el ámbito laboral, proponiendo asistencia externa para fomentar la consulta temprana.

Los ejes del proyecto de Ocaña

  • El detonante: La iniciativa surge tras el escándalo de la “Propofest”, visibilizando la vulnerabilidad del personal sanitario frente al estrés y el acceso a fármacos.
  • Gabinetes independientes: Se crearán espacios de contención en todos los hospitales públicos porteños, integrados por equipos interdisciplinarios que no responderán a las jefaturas médicas para asegurar la confidencialidad.
  • Reconocimiento del Burnout: El texto adopta la definición de la OMS, reconociendo el agotamiento laboral crónico como un problema estructural del sistema, sumando además el concepto de “fatiga por compasión” en áreas críticas como emergencias y terapia intensiva.
  • Consumo problemático: El proyecto aborda frontalmente el riesgo de adicciones vinculadas al fácil acceso a medicamentos dentro del hospital, garantizando asistencia psiquiátrica externa para reducir el estigma.
  • Prevención y control: Se implementarán encuestas de clima laboral, evaluaciones periódicas y un sistema de indicadores de riesgo psicosocial para detectar cuadros depresivos antes de que escalen.
  • Alcance mixto: La ley exigirá el desarrollo de una guía de buenas prácticas y capacitaciones obligatorias que deberán aplicarse tanto en el sector público como en el privado.
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