Por la Redacción de ADN21
Llenar el changuito en la Argentina de hoy ya no es un trámite, es una operación de alta ingeniería financiera. Según el último relevamiento de la consultora Analytica, una familia tipo necesitó en diciembre casi $900.000 solo para cubrir alimentos y bebidas básicos. Con aumentos que promediaron el 3,9% mensual, el supermercado se ha convertido en el principal escenario de una lucha desigual contra la inflación, donde la geografía y el nivel de ingresos dictan quién llega a fin de mes y quién se queda a mitad de camino.
Radiografía de los precios: Del norte al sur
El informe revela una brecha de precios que atraviesa el mapa nacional. Mientras que la Patagonia sigue ostentando los valores más altos del país, el impacto en el bolsillo no es lineal.
- Los más caros: Santa Cruz encabeza la lista con un costo de $890.350, seguida de cerca por Chubut ($876.576) y Río Negro ($863.809).
- Los más económicos: En el otro extremo se ubican Formosa ($783.302), el Conurbano ($795.370) y la Ciudad de Buenos Aires ($796.000).
- Las subas del mes: San Juan (3,9%) y Salta (3,7%) lideraron los incrementos de diciembre, mientras que la provincia de Buenos Aires registró un sólido 3,5%.
El factor “esfuerzo”: Por qué barato no es sinónimo de fácil
Aquí es donde la “inteligencia” de los datos nos permite ver más allá de la etiqueta del precio. El informe destaca una paradoja cruel: en el NEA (donde está Entre Ríos), llenar el changuito es más barato en términos nominales, pero mucho más costoso en términos de esfuerzo.
En las provincias del Litoral y el Norte, la canasta de alimentos representa el 29,1% del ingreso combinado de dos salarios promedio. En cambio, en la Patagonia —pese a que el changuito cuesta casi $100.000 más—, el impacto es menor: representa solo el 15,6% del ingreso familiar. La conclusión es lógica pero dolorosa: la debilidad de los salarios regionales en el norte argentino amplifica el golpe de la inflación.
Carnes y huevos: El termómetro del mostrador
El rubro carnes fue, una vez más, el motor de la suba, con incrementos de entre el 10% y el 15% en casi todo el territorio nacional. Este salto explica gran parte del encarecimiento de la dieta básica, ya que es el componente que más peso tiene en el presupuesto familiar.
En contrapartida, los huevos ofrecieron un pequeño respiro. Mientras que en la mayoría de las provincias el precio se mantuvo estable, en Entre Ríos se registró una baja del -1,6%, una tendencia que también se vio en CABA y el Conurbano. Las galletitas de agua, por su parte, revirtieron las bajas de noviembre y saltaron entre un 3% y un 6%.
Puntos clave para el consumidor
- Costo mensual: Una familia de cuatro integrantes roza el millón de pesos solo para comer.
- Brecha regional: Hay casi $107.000 de diferencia entre el changuito más caro (Santa Cruz) y el más barato (Formosa).
- Alerta salarial: En el norte, casi un tercio del ingreso se va solo en comida, dejando poco margen para alquileres, servicios o educación.
- Dinámica de precios: La carne empuja hacia arriba, mientras que los lácteos y huevos muestran una estabilidad frágil.
La “burbuja” de los precios no se pincha; se traslada. Aunque algunas regiones muestran costos menores, el desplome del poder adquisitivo en el norte y el centro del país hace que llenar la heladera sea hoy una misión crítica. Para el entrerriano promedio, ver que el precio de los huevos baja un 1% es una anécdota frente al 15% que subió la carne. En 2026, la economía doméstica ya no se mide en pesos, sino en cuánto tiempo de trabajo nos cuesta comprar un kilo de asado.



