En el olimpo del fútbol, donde las jerarquías se miden por Balones de Oro y contratos estratosféricos, pocos relatos logran humanizar a las leyendas. Sin embargo, Kylian Mbappé decidió romper el silencio sobre lo que significó compartir el césped con Lionel Messi. No habló de los títulos, ni de las luces del Parque de los Príncipes, sino de algo mucho más íntimo: el silencio ensordecedor de un entrenamiento un viernes cualquiera.
Durante una charla distendida en el pódcast The Bridge, junto a sus compañeros Achraf Hakimi y Aurélien Tchouaméni, el delantero francés retrocedió en el tiempo para rescatar una anécdota que, según sus propias palabras, lo dejó maravillado.
Pases a la red: la técnica que humilló al arco
La escena descrita por Mbappé sitúa al espectador en el centro de entrenamiento del PSG. La práctica de definición estaba terminando. En el campo estaban los mejores: Neymar y el propio Kylian, en la cúspide de su potencia física.
“Te voy a contar una anécdota”, comenzó el francés. “Ney y yo estábamos entre los mejores del mundo. Hicimos 10 tiros y metimos 6 o 7. La gente miraba y decía: “Guau, Kylian”. Pero, ¿no viste a Leo?”.
Lo que Mbappé relató a continuación fue una lección de maestría clínica. Messi, visiblemente cansado al final de la sesión, no disparaba al arco; lo ejecutaba. “Tiró 9 veces, metió 9 veces el mismo gol”, recordó con una sonrisa de incredulidad. La técnica que descolocó al francés fue la sutileza: el argentino no buscaba la potencia del remate, sino que realizaba “pases a la red”. Una, dos, tres… hasta nueve veces consecutivas. La precisión era tan insultante que Mbappé llegó a increpar al arquero: “¿No lo entendiste o qué?”.
Normalidad entre gigantes
Para el delantero galo, el impacto de Messi no fue solo técnico. Recordando conversaciones previas, Mbappé subrayó que lo que más le impresionó del capitán argentino fue su extrema normalidad. En un ecosistema de egos y etiquetas, Messi se movía como una persona respetuosa y sencilla.
“Cuando tienes uno así en tu equipo, sólo debes estar cerca y mirar todo lo que hace”, afirmó el delantero, definiendo esos dos años en París como una “oportunidad de oro”. A pesar de que aquel equipo que incluía a figuras como Ángel Di María y Neymar no logró alzar la Champions League, la huella técnica que el rosarino dejó en Mbappé parece haber sido un trofeo valioso para su propia formación.
Entre la gloria y el desencanto
La crónica de su paso por el PSG también sirvió para que Mbappé abriera el corazón sobre sus momentos más oscuros con la selección francesa. Reveló que, tras fallar el penal ante Suiza en la Eurocopa de 2020, estuvo a punto de abandonar el equipo nacional. El racismo y los insultos lo llevaron al despacho de Noël Le Graët con la intención de renunciar.
“¿De verdad crees que voy a dejarte salir de esta oficina?”, fue la respuesta del dirigente que lo mantuvo en pie. Hoy, a sus 27 años y consolidado en el Real Madrid, Mbappé admite que incluso acepta las críticas sobre su faceta defensiva como algo constructivo.
Al final del día, el francés parece haber comprendido la lección que Messi le dictó en aquellos entrenamientos de París: la verdadera grandeza no se grita, se ejecuta con la precisión de un pase a la red.



