Por la Redacción de ADN21
En una jornada donde el calor de febrero pareció fundirse con el peso de la historia, Concepción del Uruguay fue testigo de un gesto político que trasciende las fotos de rigor. El gobernador Rogelio Frigerio y el intendente José Eduardo Lauritto no solo conmemoraron el 174° aniversario de la Batalla de Caseros; sellaron un compromiso de gestión que busca devolverle a Entre Ríos su lugar en la mesa grande de las decisiones nacionales.
La mañana comenzó bajo los techos imponentes de la Basílica de la Inmaculada Concepción. Allí, frente al Mausoleo que guarda los restos del General Justo José de Urquiza, Frigerio realizó una invocación religiosa cargada de simbolismo. En un gesto de honor que fue seguido de cerca por la dirigencia local, el mandatario depositó ofrendas florales y fue tajante: “Sin Urquiza no tendríamos organización nacional ni un país federal”. Fue una reivindicación del legado entrerriano, pero también un reconocimiento a la ciudad que forjó las bases de la Argentina moderna.
El “terrateniente” bendice el camino
Sin embargo, el dato político más potente no estuvo en los discursos, sino en la gestualidad de quien juega de local. En medio de una crisis económica nacional de dimensiones históricas, fue José Eduardo Lauritto quien, desde su rol de referente indiscutido y “terrateniente“ político de Concepción del Uruguay, terminó por ungir a Frigerio con una suerte de bendición estratégica.
Al acompañarlo en cada paso por “su“ ciudad, el mentor de la renovación peronista no solo le brindó aire político para los dos años de mandato que restan, sino que proyectó una sombra de gobernabilidad que ya hace pensar en una posible reelección. Aunque el calendario electoral aún parece lejano, el respaldo de un peso pesado del PJ en una plaza tan simbólica actúa como un espaldarazo vital para un gobernador que, mientras busca inversiones en Wall Street, necesita tener la casa en orden.
El puerto y el rescate de una deuda histórica
La sintonía fue evidente cuando la jornada se trasladó al Puerto de Concepción del Uruguay. Allí, el buque ultramarino African Piper completaba la carga de pino hacia la India, imagen que sirvió para anunciar que, por primera vez, Entre Ríos es parte formal de la Hidrovía Paraná-Paraguay. Lauritto valoró este paso de los dichos a los hechos: “No voy a encontrar un entrerriano que no celebre esta noticia”, afirmó, sellando una alianza que prioriza la logística exportadora por sobre la grieta partidaria.
Finalmente, el anuncio de la puesta en valor del Palacio San José cerró el círculo de la identidad entrerriana. Frigerio confirmó que el acuerdo con Nación detendrá décadas de desidia, combatiendo la humedad que amenaza banderas y documentos originales de Urquiza. Fue el broche de oro para una visita donde la política real se impuso al protocolo: en su propia tierra, el peronismo de Lauritto le dio a Frigerio la llave para consolidar un proyecto que ya mira hacia el futuro.



