Ante la pérdida de velocidad y el exceso de gestión electrónica, la FIA y Liberty Media proponen un paquete de medidas para devolver el protagonismo al piloto y garantizar la seguridad en 2026.
El Despertar de los Motores
La Fórmula 1 ha llegado a una conclusión inevitable: la tecnología no puede devorarse al espectáculo. Los informes técnicos que circulan en los paddocks de cara a la reunión del 9 de abril entre la FIA, la F1 y los equipos, confirman un giro de 180 grados en la filosofía del reglamento 2026. El diagnóstico es claro: los coches actuales tienen “demasiada potencia en el lugar equivocado”.
El problema central reside en el agotamiento prematuro de la energía eléctrica al final de las rectas largas, obligando a los pilotos a realizar el tedioso lift and coast (soltar el acelerador antes de frenar), algo impropio de la máxima categoría. La solución propuesta pivotará sobre un aumento drástico del ‘super clipping’, pasando de los 250 kW actuales a 350 kW. Esto no solo mejorará la seguridad al evitar diferencias de velocidad peligrosas en recta, sino que mantendrá el empuje hasta el último metro antes de la curva.
Además, se busca simplificar la recarga. Pasar de un límite de 9 MJ a 6 MJ parece contradictorio por la pérdida de potencia total, pero es una jugada maestra de ingeniería: al haber menos energía que gestionar, los pilotos alcanzarán el límite de recarga más rápido, permitiéndoles ir al máximo sin depender tanto de los algoritmos de la ECU.
Puntos Clave:
- Aumento del ‘Super Clipping’: Se busca elevar la potencia hasta los 350 kW para evitar que los autos se queden sin energía al final de las rectas.
- Menos es Más en Energía: Reducción del límite de recarga por vuelta de 9 MJ a 6 MJ para simplificar la conducción y eliminar el lift and coast.
- Clasificación al Límite: Aerodinámica activa liberada en todo el circuito durante la qualy, emulando la era dorada del DRS de 2011.
- Rebalanceo Térmico: A largo plazo, el motor de combustión recuperará terreno frente a la unidad eléctrica.
La joya de la corona será la aerodinámica activa en clasificación. Como sucedió en 2011 y 2012, se permitirá su uso en todo el trazado durante el sábado. Esto promete vueltas de infarto donde el talento para gestionar el agarre y la resistencia al aire volverá a recaer exclusivamente en las manos de pilotos como Max Verstappen o Lewis Hamilton.
A largo plazo, el mensaje es contundente: el motor de combustión interna debe volver a ser el corazón de la F1. La importancia del bloque térmico frente al eléctrico se reajustará para asegurar que el ADN de la categoría —el ruido, la velocidad punta y la resistencia— no se pierda en la transición hacia la sostenibilidad.



