En un movimiento de pinzas político y gremial, Carlos Bianco selló una alianza estratégica con Luis Barrionuevo en Mar del Plata para frenar la reforma laboral, mientras Sergio Palazzo lanzó una durísima advertencia legal contra el proyecto oficial. El kirchnerismo y los sectores tradicionales del sindicalismo unifican su discurso ante la pérdida de 160.000 puestos de trabajo y el cierre de 15.000 empresas en territorio bonaerense.
La cumbre del asado: Resistencia y federalismo
El tradicional escenario de Mar del Plata sirvió como plataforma para el 20° Encuentro de Dirigentes Sindicales, donde Carlos Bianco, mano derecha de Axel Kicillof, participó del asado impulsado por el gastronómico Luis Barrionuevo. En representación del gobernador, Bianco cuestionó el optimismo de la administración central, contrastándolo con una realidad provincial que registra la destrucción de miles de empleos y el cierre masivo de comercios e industrias.
Para el gobierno bonaerense, la lógica nacional de “romper todo” para luego ofrecer la quita de derechos como solución es un círculo vicioso que solo reduce el mercado interno. Bianco no solo puso el foco en la reforma laboral, sino que elevó la alerta sobre el acuerdo Unión Europea-Mercosur, al que calificó como una amenaza de desindustrialización tan grave como la propia flexibilización laboral.
El frente judicial: “Un mamarracho jurídico”
En paralelo, el titular de La Bancaria, Sergio Palazzo, descalificó técnicamente el proyecto de Javier Milei, tildándolo de “mamarracho jurídico”. La crítica de Palazzo se centró en dos puntos de alta sensibilidad para el trabajador: la actualización de deudas judiciales y el pago de indemnizaciones en cuotas.
El diputado de Unión por la Patria denunció que, de aprobarse la norma, las sentencias por juicios laborales anteriores se actualizarían por tasas de interés negativas, lo que licuaría el capital de los trabajadores frente a la inflación. Además, calificó como una “delincuencia” la posibilidad de que las empresas paguen fallos judiciales en 12 o 18 cuotas, advirtiendo que la iniciativa terminará inevitablemente judicializada por sus vicios de origen y su ingreso por la cámara equivocada.
Puntos clave de la contraofensiva
- Destrucción de empleo: Bianco denunció la pérdida de más de 160.000 puestos de trabajo y el cierre de 15.000 empresas en la provincia de Buenos Aires bajo la actual gestión nacional.
- Alianza táctica: El acercamiento entre Luis Barrionuevo y el entorno de Axel Kicillof marca una nueva etapa en la reorganización del peronismo y el sindicalismo frente al ajuste.
- Indemnizaciones licuadas: Palazzo alertó que las micropymes podrían pagar juicios en hasta 18 cuotas, mientras que el resto de las empresas lo harían en 12, un beneficio financiero inédito para el sector patronal.
- Amenaza industrial: El gobierno provincial sostiene que el acuerdo UE-Mercosur forzará a la Argentina a exportar solo alimentos a cambio de productos industriales, profundizando la crisis del empleo.
- Vicio constitucional: Palazzo cuestionó que la reforma ingrese por el Senado, cuando, por su carácter impositivo, debería haber iniciado su tratamiento en la Cámara de Diputados.
- Educación como refugio: Frente a la crisis, Kicillof impulsa el programa Puentes para construir centros universitarios en distritos que no cuentan con oferta académica propia.
El bloque opositor conformado por el gobierno de la provincia de Buenos Aires y los principales gremios de servicios e industria ha decidido pasar a la ofensiva contra la agenda de extraordinarias de Milei. Mientras Bianco articula la pata política y federal con gobernadores y referentes territoriales, Palazzo lidera la resistencia técnica en el Congreso, exponiendo lo que consideran mecanismos de transferencia de recursos desde los trabajadores hacia los sectores concentrados. La advertencia es clara: la reforma laboral no solo enfrentará trabas legislativas, sino una muralla de recursos de inconstitucionalidad en los tribunales.
La reconfiguración del poder opositor
El encuentro en Mar del Plata no es solo un evento gremial; es la consolidación de Axel Kicillof como el eje ordenador de un peronismo que, hasta hace poco, se mostraba fragmentado. El aval de un “barón” sindical como Luis Barrionuevo le otorga al mandatario provincial una musculatura política que trasciende el kirchnerismo duro, permitiéndole hablarle a sectores industriales y comerciales que hoy sufren la caída del consumo.
Por otro lado, el planteo de Sergio Palazzo sobre el ingreso de la ley por el Senado expone una debilidad estratégica de La Libertad Avanza: el apuro legislativo podría generar el efecto contrario al deseado. Si la reforma nace con un defecto de origen constitucional, las empresas que se acojan a ella podrían quedar en un “limbo jurídico” por años, desalentando la inversión genuina que el Gobierno dice promover. El conflicto está pasando de la retórica política a una guerra de procedimientos legales que definirá el clima laboral de 2026.



