Guerra abierta por las telecomunicaciones: Milei rechaza el plan de desinversión de Clarín y frena la fusión con Telefónica

Por la Redacción de ADN21

El Gobierno desestimó la propuesta del holding que proponía ceder casi tres millones de clientes a dos empresas alternativas. La decisión mantiene paralizada la absorción de la filial española en el Enacom y profundiza el enfrentamiento político y económico entre la Casa Rosada y Héctor Magnetto.

Un revés oficial que paraliza el mercado

El gobierno de Javier Milei le dio un nuevo revés al Grupo Clarín al rechazar el plan de desinversión presentado para destrabar la megafusión entre Telecom y Telefónica. El holding que conduce Héctor Magnetto había propuesto desprenderse de 2,9 millones de usuarios —prácticamente la mitad de los seis millones exigidos por la administración libertaria para evitar una supuesta posición dominante en el mercado— y ofreció transferir esa porción de la cartera a dos empresas distintas. Sin embargo, la rotunda negativa oficial mantiene la operación en un limbo legal y administrativo, configurando lo que en el sector ya denominan un ejercicio de “kirchnerismo austríaco”.

Esta trabazón técnica en el Enacom (organismo controlado políticamente por Rodrigo Lugones) esconde una profunda pelea de poder. Originalmente, el Gobierno alentaba a un consorcio de empresarios locales (conformado por Werthein y Mindlin, o en su defecto Marcelo Figoli) para quedarse con la filial de Telefónica. Magnetto se adelantó a todos los competidores afines al oficialismo, tomó un crédito de 1.200 millones de dólares y cerró la compra al contado directamente con la casa matriz española. Este movimiento de mercado descolocó al Presidente y desató una guerra abierta. Ahora, Clarín enfrenta un escenario financiero complejo: tiene la compra pagada y los vencimientos de deuda corriendo, pero la fusión sigue sin perfeccionarse.

Puntos Claves: Las trabas de la megafusión

  • El rechazo de la Casa Rosada: El Ejecutivo no aceptó la propuesta del Grupo Clarín, que había cedido parcialmente a las presiones oficiales ofreciendo resignar 2,9 millones de clientes (el Gobierno exige un piso de 6 millones para aprobar la operación).
  • Las empresas propuestas: Para absorber a esos usuarios, Clarín presentó dos opciones al Enacom: una empresa creada recientemente por un ex CEO de Telefónica (quien quedó afuera tras la venta) y una segunda firma local como plan alternativo. Ambas fueron desestimadas.
  • El origen del conflicto: La tensión escaló cuando Héctor Magnetto bloqueó los planes del Gobierno —que prefería otros compradores locales— al adquirir la filial de Telefónica en un pago de contado de 1.200 millones de dólares mediante financiamiento externo.
  • Parálisis administrativa: La fusión no se aprueba ni se rechaza formalmente. El expediente sigue frenado en el Enacom bajo la órbita de Lugones, utilizando argumentos de “posición dominante” que contradicen la habitual retórica de desregulación libertaria del propio Milei.
  • El dilema financiero: La estrategia de desgaste del Gobierno pone en jaque las finanzas del holding, ya que Clarín debe comenzar a afrontar los fuertes vencimientos del crédito tomado en el exterior sin tener la fusión operativa ni consolidada legalmente.
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