martes
febrero, 17

Guerra en el Pacífico: El plan de Trump para desmantelar la base china en Sudamérica

Por la Redacción de ADN21

La destitución de José Jerí marca el inicio de una ofensiva sin precedentes en el Pacífico Sur. Podemos adelantar que la guerra ya está instalada: Washington ha pasado de la diplomacia de advertencia a la acción directa para desterrar la influencia de Beijing de los puertos estratégicos y las rutas comerciales del continente.

Lo que en Lima se lee como una purga por corrupción, en Washington se interpreta como el primer gran movimiento estratégico de Donald Trump para recuperar el control del Pacífico y barrer la influencia de Beijing en Sudamérica.

Puntos clave de la caída de Jerí

  • Censura fulminante: Con 75 votos a favor, el Congreso puso fin a la gestión de 130 días de Jerí tras revelarse sus vínculos con el Club de la Construcción chino”.
  • El escándalo Chifagate: Reuniones clandestinas con empresarios como Zhihua Yang y Ji Wu Xiaodong fuera de todo registro oficial detonaron la crisis.
  • Desaprobación récord: El rechazo ciudadano alcanzó el 70,4% en tiempo récord, alimentado por investigaciones de la Fiscalía y la Contraloría.
  • Sucesión interina: El actual presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, asumirá la jefatura del Estado hasta la transmisión de mando.

Nuestra Óptica: El factor Trump y el fin de la avanzada China

Como analizamos anteriormente al tratar el “efecto dominó de las crisis institucionales, la inestabilidad en Perú no puede entenderse sin mirar hacia el Norte. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha reconfigurado las prioridades de seguridad en el hemisferio. Bajo la premisa de una renovada Doctrina Monroe, Washington parece haber decidido que la diplomacia de chequera de Beijing en infraestructuras críticas —como los puertos peruanos y el acceso al Canal de Panamá— es una amenaza que ya no será tolerada.

En adn21.net citamos que la soberanía de las rutas comerciales es la verdadera guerra del siglo XXI. La salida de Jerí, envuelto en el “Chifagate”, marca un límite drástico: es el colapso de un puente político que China venía construyendo para consolidar su hegemonía en el Pacífico Sur.

Para la administración Trump, sacar a China del mapa regional no es una opción, sino una necesidad de seguridad nacional. El “Chifagate” expuso cómo el ejecutivo peruano se volvió permeable a los intereses de empresarios estatales chinos, permitiendo ingresos a Palacio hasta pasada la medianoche y citas clandestinas en restaurantes. Con la caída de Jerí, el mensaje de Trump para Sudamérica es contundente: el tiempo de jugar a dos puntas entre las superpotencias se ha terminado.

El “Mar de Luces” y el cerco a los recursos

Esta presión geopolítica también tiene su correlato en el Atlántico. Las imágenes del Mar de Luces —esa flota pesquera industrial china que depreda el límite de las aguas argentinas— confirman que la avanzada de Beijing es total. Sacar a los aliados de China de los palacios de gobierno en el Pacífico es el primer paso de un plan mayor para proteger la proteína, la energía y la logística de todo el continente frente a la influencia oriental.

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