Lo que comenzó como una diatriba incendiaria en las redes sociales por parte del ala digital libertaria escaló hasta convertirse en una crisis política interna. El enfrentamiento entre el núcleo de influencers cercanos a Santiago Caputo y la familia Menem dejó al descubierto una tensión irreconciliable entre el discurso confrontativo y el respeto por la libertad de cultos dentro del oficialismo.
La mecha se encendió con un posteo de Daniel Parisini, conocido en el universo digital como el “Gordo Dan”. El influyente militante libertario lanzó una serie de afirmaciones que vinculaban directamente al Islam con el terrorismo y la pedofilia, desatando una tormenta que traspasó las fronteras de X. La respuesta no tardó en llegar desde una de las familias con mayor peso histórico y simbólico dentro del espacio: los Menem. Zulemita Menem salió al cruce de inmediato, reivindicando sus raíces y defendiendo la libertad religiosa como un pilar innegable.
Sin embargo, la defensa de Zulemita no apaciguó las aguas, sino que activó a las “milicias digitales” vinculadas al asesor presidencial Santiago Caputo. Cuentas de gran alcance, identificadas con la estrategia de comunicación del Gobierno, iniciaron una ola de ataques coordinados contra la hija del fallecido ex presidente, profundizando la división. Ante la magnitud de la escalada y el riesgo de una ruptura mayor, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, se vio obligado a intervenir para marcar una frontera ética y política, intentando preservar la institucionalidad frente al ala más radicalizada del movimiento.
Puntos clave del conflicto:
- El detonante: Daniel Parisini (“Gordo Dan”) asoció públicamente al Islam con prácticas criminales y terroristas, rompiendo la tregua de convivencia religiosa que mantenía el espacio.
- La reacción de Zulemita: En su rol de defensora de la libertad de culto, Menem cruzó al influencer, lo que fue interpretado por el ala dura como un desafío a la “superioridad moral” del discurso libertario digital.
- El ataque de los “trolls”: Cuentas satélites de Santiago Caputo lanzaron una ofensiva contra Zulemita, evidenciando el poder de fuego de la estructura de comunicación paraestatal contra los propios aliados.
- El límite de Martín Menem: El titular de Diputados buscó desmarcarse del discurso de odio con una frase tajante: “No hay que confundir nunca terrorismo con religión”, intentando calmar a la comunidad islámica y a los sectores moderados.
- La grieta interna: El cruce expone dos visiones contrapuestas dentro de La Libertad Avanza: una que reivindica el pluralismo de la Constitución y otra que impulsa una batalla cultural agresiva y excluyente.
La interna oficialista vive sus horas más bajas en términos de cohesión discursiva. Mientras el sector de los influencers y asesores digitales apuesta por un discurso sin filtros que roza la discriminación, los cuadros institucionales, encabezados por los Menem, advierten sobre el peligro de dinamitar los puentes con las distintas comunidades religiosas. La resolución de este conflicto definirá si el Gobierno logra consolidar un respeto por la libertad de cultos o si la lógica de las redes sociales terminará imponiendo una agenda de confrontación abierta.



