Menos autos, más cierres: Por qué la peatonalización podría terminar de hundir al comercio local

Por Redacción ADN21

La propuesta de extender la peatonal tres cuadras más por calle Entre Ríos ha caído como un balde de agua fría en el microcentro de Concordia. Lo que en los despachos municipales se proyecta como una mejora urbana, en el mostrador se vive como una amenaza existencial. Para los comerciantes, hoy asfixiados por costos fijos y ventas en caída libre, cerrar el tránsito vehicular equivale a “cortarles las piernas” en el peor momento de la última década.

Un centro que se vacía

La realidad de las calles Buenos Aires, San Luis y la propia Entre Ríos ya es crítica. Los carteles de “Se Alquila” se multiplican, no solo por los alquileres que en algunos casos tocan los U$S 1.500 mensuales (unos $2,2 millones de pesos), sino por una estructura de costos que se volvió insostenible.

“Mucha gente se va a la casa y vende por Internet. El costo es mucho menor”, admite una vendedora que ya redujo su jornada laboral a medio día para evitar el despido. La migración al plano digital no es una elección estratégica, es un refugio ante la imposibilidad de sostener una estructura física. En este escenario, los comerciantes aseguran que dificultar el acceso de los clientes que circulan en auto o camioneta terminará de vaciar las pocas vidrieras que quedan en pie.

El drama del empleo: Cifras de alerta roja

El impacto social de esta crisis ya es tangible en las planillas del Centro de Empleados de Comercio (CEC). Los datos que maneja el sindicato en Concordia son alarmantes y reflejan que la “economía de guerra” de los locales ya no permite sostener planteles:

  • Récord de bajas: En solo dos meses (enero y febrero de 2026), se registraron casi 300 despidos.
  • Comparativa cruel: Esa cifra casi iguala a los 343 despidos de todo el año 2025.
  • Sin recambio: Frente a la sangría de empleos, las altas apenas llegaron a una decena.

Los negocios tradicionales, aquellos que han pasado décadas en el centro, hoy sobreviven con esquemas familiares. “Acá éramos seis personas antes. Ahora somos dos: mi hija y yo”, relata la dueña de una tienda de indumentaria.

El stock “quemado” y la falta de consumo

La crisis es tan larga que ha roto el ciclo comercial habitual. Las fábricas, ante la desesperación por no poder vender, están “quemando” mercadería: envían stock de invierno en pleno verano para usar los locales como depósito, con la promesa de cobrar recién en junio. Sin embargo, ni siquiera esas ofertas logran mover la aguja. “La gente solo compra lo justo y necesario; los chicos arrancan las clases con las zapatillas del año pasado”, aseguran desde una tradicional zapatillería de calle Alberdi.

La Opinión de ADN21: ¿Progreso o sentencia de muerte?

La intención de embellecer la ciudad con una peatonal extendida choca de frente con una economía local que sangra. El proyecto para calle Entre Ríos parece ignorar que el comercio del centro está en terapia intensiva.

Hoy, el comerciante de Concordia no necesita más cemento ni menos autos; necesita que circular por el centro sea fácil, que los costos bajen y que el consumo repunte. Cerrar tres cuadras clave al tránsito vehicular en este contexto es ignorar el grito de un sector que está cerrando locales físicos para refugiarse en Instagram. Si el microcentro se vuelve inaccesible, el riesgo es que Concordia termine con una peatonal muy linda, pero rodeada de persianas bajas y locales vacíos. No se puede priorizar la estética urbana por sobre el trabajo genuino de los concordienses.

spot_img