Por la Redacción de ADN21
En una semana de máxima tensión por el cierre de la planta Fate y el avance de la reforma laboral, la vicepresidenta Victoria Villarruel lanzó una ofensiva ideológica sin precedentes. Al defender los aranceles de Donald Trump y sentenciar que “sin producción nacional no hay políticas de gobierno”, Villarruel no solo desafía el programa económico de Javier Milei, sino que planta la bandera de un nacionalismo de derecha que ya mira hacia las próximas presidenciales.
El fin de la “Guerra Fría” libertaria
Lo que hasta hace poco eran gestos sutiles se transformó en una confrontación abierta. Mientras el oficialismo celebraba la media sanción de la reforma laboral, Victoria Villarruel eligió el momento de mayor sensibilidad social para cuestionar el dogma del libre comercio. Tras el fallo de la Corte Suprema de EE. UU. que anuló aranceles de la era Trump, la vicepresidenta utilizó sus redes para advertir que la “apertura total” solo profundiza la dependencia de China y destruye el empleo local.
Este giro “productivista” ocurre en un contexto crítico: el cierre de la planta de neumáticos Fate y una conflictividad social creciente. En la Casa Rosada, el diagnóstico es unánime: Villarruel ha comenzado a construir su plataforma para 2027, buscando captar al electorado de la “familia militar”, a los industriales golpeados y a un peronismo conservador que la observa como una alternativa de derecha con “sentido nacional”.
Puntos Clave: La jugada maestra de la Vicepresidenta
1. El “Efecto Trump” como escudo
Villarruel trazó un paralelismo directo entre su visión y la de Donald Trump:
- Soberanía vs. Dependencia: Afirmó que “para Trump primero está EE. UU., para mí, primero está la Argentina”.
- El factor China: Denunció que sin industria nacional se termina dependiendo de un “país comunista” (China), tocando una fibra sensible para el electorado de derecha que Milei no ha podido capitalizar desde la gestión.
- País de servicios: Rechazó que Argentina se conforme con ser un exportador de materias primas y servicios, exigiendo una “política real” de fomento industrial.
2. El “Tour Federal” y el guiño al peronismo
Su reciente visita a La Rioja para la fiesta de la Chaya no fue solo protocolar.
- Foto con Quintela: Se mostró con Ricardo Quintela, uno de los gobernadores más enfrentados a Milei, enviando una señal de gobernabilidad y diálogo que el “Triángulo de Hierro” de Balcarce 50 rechaza.
- 19 Provincias: Villarruel ya recorrió casi todo el país, priorizando visitas a emprendimientos productivos y parques eólicos, construyendo un perfil federal que contrasta con el encierro de la Casa Rosada.
3. La respuesta de “El Jefe” y el silencio oficial
La Casa Rosada ha reaccionado con un silencio gélido pero con movimientos tácticos:
- Sin réplica digital: Por primera vez, los “trolls” de Santiago Caputo no lanzaron un ataque masivo, reconociendo el potencial de daño de la vicepresidenta.
- Intervención del Senado: Milei envió a Patricia Bullrich a “ordenar la tropa” en el recinto, mientras Karina Milei evalúa desplazar a aliados de Villarruel en las autoridades de la Cámara para recortarle poder de caja y decisión.
Conclusión: ¿La única heredera del caudal libertario?
Victoria Villarruel ha detectado la grieta en el modelo de Milei: el impacto del ajuste en la clase media industrial y el sentimiento nacionalista. Al plantear la dicotomía “Nacionalismo o Globalismo”, se posiciona como una opción de derecha orgánica, capaz de heredar los votos de La Libertad Avanza si el experimento de apertura total flaquea. Para 2027, el enemigo del Presidente ya no parece estar en la vereda de enfrente, sino en el despacho de al lado.



