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febrero, 2

Oro y préstamos puente: El plan de Caputo para “disfrazar” las reservas y pagarle al FMI

Por ADN21

La solvencia técnica del plan económico argentino se juega hoy en una audaz apuesta de “trader”. Mientras el Ministerio de Economía celebra una acumulación de reservas que parece récord, una mirada profunda al balance del Banco Central (BCRA) y a los movimientos de última hora con Washington revela una ingeniería financiera diseñada para ganar tiempo y maquillar la fragilidad de las cuentas públicas.

1. El “Maquillaje Dorado” de las Reservas

El dato que circula en las mesas de dinero de la City es contundente: gran parte de la recuperación del BCRA no se debe a una lluvia de dólares genuinos, sino a la espectacular valorización del oro. Sin la apreciación del metal —que subió un 28% en solo tres meses— las reservas netas del Central seguirían sumergidas en un rojo de más de u$s2.000 millones.

Hoy, las reservas brutas rozan los u$s45.800 millones, pero este “veranito” es precario. La debilidad del dólar, impulsada por las tensiones entre Donald Trump y la Reserva Federal, ha inflado contablemente el activo de Caputo. Sin embargo, la volatilidad ya dio un primer aviso: ante la llegada de Kevin Warsh a la Fed, el oro sufrió una caída del 7% en una sola jornada. Si la tendencia se invierte, el maquillaje se corre y el balance vuelve a zona de desastre.

2. El Auxilio de Bessent: Mentirosos al Solitario

Para evitar que el pago de deuda desnudara la escasez de divisas, Luis “Toto” Caputo recurrió a un “préstamo puente” con su aliado en el Tesoro de EE. UU., Scott Bessent. El 29 de enero, Washington giró u$s808 millones en Derechos Especiales de Giro (DEGs) para que Argentina pudiera afrontar el vencimiento de intereses con el FMI este 1 de febrero sin tocar sus propias reservas.

La maniobra es una sofisticada jugada de “rulo” institucional:

  1. El Giro: El Tesoro de EE. UU. presta los DEGs a través del Fondo de Estabilización Cambiaria.
  2. El Pago: Argentina cancela al FMI y logra que el desembolso no impacte en el gráfico de reservas del BCRA.
  3. El Repago: Caputo apuesta a pasar la revisión del Fondo en febrero, recibir el desembolso pendiente de u$s1.000 millones y con eso devolver los fondos al Tesoro norteamericano.

Es un movimiento para “disfrazar” la meta de acumulación ante el organismo internacional, permitiendo al Gobierno decir que sigue sumando dólares cuando, en realidad, está pidiendo prestado para pagar.

3. El Descalce y la Trampa de la Riqueza Real

Como venimos analizando, esta situación valida la tesis de Doug Casey sobre la Riqueza Real. El BCRA está atrapado en un descalce peligroso: tiene una porción significativa de sus activos en oro (un refugio contra la inflación del papel moneda), pero sus pasivos —Bopreales, deudas con organismos y préstamos repo— están nominados en dólares líquidos.

Caputo enfrenta el dilema del inversor: ¿Vender el oro ahora que está en máximos históricos para “embucharse” dólares y pagar deudas, o morir con las botas puestas apostando a que el dólar seguirá cayendo? Vender implica un costo político enorme; no vender implica rezar para que el mercado no corrija el precio del metal justo cuando los vencimientos de febrero —que superan los u$s12.000 millones en el año— comiencen a golpear la puerta.

4. Conclusión: El Relato frente a la Realidad

Con un rojo real que consultoras internacionales como Morgan Stanley sitúan en niveles desafiantes (faltarían unos u$s5.000 millones para cubrir las obligaciones de 2026), la estrategia oficial es el equilibrismo.

El auxilio discrecional de la administración Trump es el aire que hoy respira el equipo económico. En un mundo donde el dólar pierde su condición de reserva mundial de valor, Caputo juega al límite: usa el brillo del oro para sostener la confianza y los préstamos puente para pasar los exámenes del FMI. La pregunta es cuánto tiempo podrá sostenerse el disfraz antes de que la volatilidad global obligue a mostrar las cartas.

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