Mientras el gobernador Carlos Sadir integra la comitiva oficial de Javier Milei en Nueva York, las fuerzas de seguridad jujeñas derribaron vallas y quemaron neumáticos frente a la Casa de Gobierno en un reclamo salarial que desbordó a las autoridades locales y expone las grietas internas del radicalismo.
Por la Redacción de ADN21
Puntos clave del conflicto:
- Estallido en la capital: Durante la noche del lunes, la tensión acumulada por paritarias calificadas como “inexistentes” derivó en una sublevación policial con quema de gomas y disturbios en la Plaza Belgrano.
- Salarios de miseria: Los manifestantes denuncian que el 95% de la fuerza percibe haberes por debajo de la línea de pobreza.
- Exigencia salarial: La tropa exige un aumento general no menor al 50% frente a una propuesta oficial que habría sido de apenas el 30% en cuotas.
- Contraste oficial: El conflicto estalla con el gobernador Carlos Sadir fuera del país, acompañando la gira presidencial de Milei en Estados Unidos para captar inversiones en Wall Street.
- Vallas derribadas: Efectivos activos, retirados y personal penitenciario superaron el cordón de seguridad frente a la Casa de Gobierno, registrándose choques con la Infantería.
- Acusaciones políticas: El Ejecutivo jujeño tildó de “vándalos” a los uniformados y sugirió que sectores vinculados a La Libertad Avanza podrían estar operando detrás de la protesta.
En Entre Ríos: La Policía prepara un reclamo “pacífico” para el 14 de marzo
Policías de Entre Ríos marcharán y dejarán expuesta la distancia entre el discurso oficial y la realidad de la fuerza.
La convocatoria a una manifestación por parte de efectivos de la Policía de Entre Ríos el próximo 14 de marzo no es un hecho menor ni una simple expresión simbólica. Es, en esencia, la evidencia de una fractura entre la narrativa política de la seguridad y la experiencia cotidiana de quienes sostienen el servicio en la calle. Bajo la consigna “En memoria de los que ya no están y por condiciones dignas de trabajo”, el reclamo busca visibilizar lo que muchos dentro de la fuerza consideran una situación ignorada o minimizada por la conducción provincial.
Análisis de ADN21: El síntoma de una desconexión federal
Lo que ocurre en Jujuy y lo que asoma en Entre Ríos es la representación más cruda de la asimetría federal actual. Mientras la dirigencia política busca validación en los centros financieros de Manhattan, la base operativa que sostiene el orden público en el territorio no alcanza a cubrir la canasta básica de alimentos. La rebelión policial no es un hecho aislado, sino que rima con los malestares recientes en diversas jurisdicciones, evidenciando que el ajuste fiscal ha llegado al límite de la tolerancia de las fuerzas de seguridad.
En Entre Ríos, el conflicto pone de manifiesto el límite de la “política de fotos”: invertir en patrulleros y equipamiento no compensa el descuido del factor humano ni el deterioro del poder adquisitivo. La negación del malestar por parte de las autoridades es un error recurrente que suele derivar en crisis abiertas. Si el 14 de marzo la calle se llena de uniformes, el relato de la modernización quedará cuestionado por la cruda realidad de una tropa que se siente relegada.
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