miércoles, junio 29, 2022

Boleta única: la oposición ya eligió su proyecto, pero en el Senado falta un voto

El mayor consenso lo tiene la iniciativa presentada por una ONG. En el Senado no está el número para que sea ley.

La mayoría opositora que forzó el inicio del debate sobre boleta única en Diputados ya tiene un proyecto preferido, que es similar al modelo de votación utilizado en Córdoba, con todos los candidatos en una papeleta dividida por categorías. Aún si se aprueba en junio la ley podría frustrarse, porque en el Senado habría un escenario de empate que impediría el quórum.

Esa cuenta surge de simular en la Cámara alta la relación de fuerzas que exhibió la votación de Diputados, en la que el neuquino y los dos rionegrinos, aliados habituales del Gobierno, en este tema se plegaron a la oposición. Creen que la boleta única le sirve para hacer valer sus partidos provinciales en los comicios nacionales y no ser rehenes de la grieta.

En el Senado uno de los dos votos que siempre consigue el Frente de Todos para llegar al quórum es el del ex gobernador rionegrino Alberto Weretilneck, jefe politico de la dupla de diputados. El otro es el de la misionera Magdalena Solari Quintana, leal al vicegobernador Carlos Rovira, quien instruyó a sus dos diputados a no respaldar la sesión de boleta única y podría ser decisivo si el debate llega a la Cámara alta. “No es el tema prioritario en este momento”, se excusó Diego Sartori, ausente al momento de votar.

Las gestiones con los misioneros estuvieron a cargo del ministro del Interior Eduardo “Wado” De Pedro, quien también llamó a los rionegrinos pero no consiguió quebrarlos. Los principales operadores de Juntos por el Cambio creían que podía lograrlo y para restarles presión gestionaron una sesión de consenso con Sergio Massa.

De esta manera, si la misionera Solari Quintana mantuviera la conducta de sus coterráneos de la Cámara baja, en el Senado la votación podría quedar con un empate en 36 y no habría sesión posible por falta de quórum, a no ser que algún oficialista se torciera.

Pero no parece un tema que quiebre a los senadores peronistas, divididos en dos bloques pero con más tareas comunes que los diputados. En 2016, ese bloque, por entonces presidido por Miguel Pichetto, congeló la ley de boleta única electrónica por temor a recibir una presión para usarla en los comicios locales. Difícil que hayan cambiado de opinión. 

El debate tendrá antes un largo recorrido en Diputados, con al menos cuatro plenarios de comisiones y una sesión decisiva en junio, en la que la oposición ya mostró número suficiente para aprobar una ley.

De los ocho proyectos incorporados en el debate, prevalece la idea de conjugarlos en el que presentó el año pasado la ONG Red de Acción Política (RAP), que es similar al de Florencio Randazzo. En su momento fue suscripto por oficialistas como el senador Guillermo Snopek, que está en el bloque Unidad Ciudadana; y la ex diputada Mayda Cresto.

Consiste en una papeleta con los nombres de los partidos y candidatos, divididos por categoría a cubrir (senadores, diputados, presidente), y un casillero para que el elector marque a su preferido con una cruz. Es similar a la mayoría de los sistemas de América Latina, donde sólo Uruguay mantiene la papeleta por partido, con la ventaja de contar con un bipartidismo crónico.

La crítica del Frente de Todos es que la boleta única omite la lista completa de candidatos a legisladores de los distritos grandes y quedan nombres escondidos.

En Juntos ya preparan su contrapropuesta: si ese es el problema, pedirán que, como en Córdoba, las listas de legisladores completas se publiquen en la pared de las salas de votación.

En el PRO y la UCR aseguran que pese a que ya ganaron elecciones con el sistema actual, siguen con problemas para fiscalizar en el conurbano, donde en las escuelas que no tienen fiscales generales desaparecen boletas. “Es una trampa pensar en que te conviene, porque a cada elección llegas de diferente manera”, razonan.

La crítica a los candidatos escondidos la hizo en la sesión Miriam Bregman, del frente de izquierda. Recordó que la cara de Fabián Rodríguez Simón como candidato en el parlasur no hubiera aparecido con el sistema de boleta única. Se trata del ex abogado de Macri y ahora prófugo de la justicia, con asilo en Uruguay.

Bregman anunció que los 4 diputados de izquierda se abstendrían, pero no fue así: Romina del Plá, del Partido Obrero, votó a favor.  “En el PO somos partidarios de superar el actual régimen de votación que premia a los aparatos y a los punteros, que responden a los grandes intereses económicos y políticos, pueden repartir las boletas puerta a puerta y evitar que se expongan la de las otras fuerzas”, señaló a LPO.

Y coincidió con sus compañeros en que es necesario eliminar el piso de 1.5% necesario para pasar de las primarias a la general. Fue uno de los planteos que los diputados de izquierda le hicieron a Emilio Monzó cuando los convocó a firmar el llamado a sesión especial.

El ex presidente de la Cámara baja fue el principal negociador del acuerdo, tanto que cuando se logró se acercaron desde todos los bloques opositores a su banca a darle un abrazo. “No podemos impulsar sesiones especiales con los 116 de Juntos por el Cambio. Hay que lograr una mayoría, sino no tiene sentido”, le dijo a varios de sus compañeros de interbloque en las semanas previas.

Fiel a su oficio de operador, mantuvo perfil bajo para no frustrar la estrategia. Y así logró la firma decisiva de los rionegrinos, garantes de una mayoría simple. El martes previo a la sesión pensó que todo se caía. Supo que el puntano Claudio Poggi se iba de viaje a Europa y que la mendocina Jimena Latorre, de la UCR, podía faltar por su tratamiento del cáncer de mama. Finalmente fue.

El miércoles al mediodía se reunieron  los jefes de todos los bloques que habían firmado la convocatoria y estuvo el rionegrino Luis Di Giácomo. Lo esperaban ansiosos. Aún así, Monzó creyó que lo mejor era buscar una sesión de consenso con los temas que había pedido el oficialismo y eran respaldados por algunos sectores de Juntos por el Cambio.

Apuró las gestiones Randazzo. Se reunió primero con Agustín Rossi, jefe político del titular del bloque oficialista Germán Martínez. Y luego fue al despacho de Massa a cerrar el acuerdo definitivo.

Contribuyó, además, que el radical Mario Negri lograra que Julio Cobos bajara su sesión por créditos UVA. Fue así que se allanó el camino para debatir un sistema de boleta única y aprobarlo en Diputados en un mes. No será fácil que sea ley.

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