La expansión masiva del crédito a través de plataformas tecnológicas alcanzó un hito que reconfigura el mapa financiero nacional. De acuerdo con un relevamiento elaborado por la investigadora del Conicet Kubra Melisa Altaytas a partir de datos de la Central de Deudores, Mercado Pago cuenta actualmente con 6,73 millones de personas deudoras, superando el volumen acumulado de todos los bancos públicos del país en conjunto, que suman 6,17 millones de clientes con obligaciones crediticias.
El informe pone de relieve un fenómeno de “interdependencia crediticia desde abajo” al revelar que el 74% de los usuarios endeudados en la billetera virtual de Marcos Galperin mantiene compromisos simultáneos con otros acreedores formales. La superposición es tal que casi un tercio de esos deudores (32,48%) también le debe al Grupo Galicia. Aunque la cartera monetaria de la banca pública multiplica casi por doce el volumen prestado por la fintech —alcanzando los 35,08 billones de pesos frente a los 2,95 billones de la plataforma—, la capilaridad del crédito digital alcanza a una base poblacional mucho más amplia y fragmentada. Asimismo, el estudio advierte que la tasa de irregularidad medida sobre la propia cartera de la aplicación llega al 18,16%, un nivel que supera al 10,08% registrado en el sector público.
Puntos Claves
- Masividad digital: Mercado Pago registra 6,73 millones de deudores frente a los 6,17 millones que concentran en total el Banco Nación, el Banco Provincia y el resto de las entidades públicas.
- Superposición de obligaciones: Tres de cada cuatro usuarios endeudados en la plataforma digital cargan con deudas en otras entidades financieras formales, destacándose el peso del Grupo Galicia.
- Diferencia de carteras: Mientras la banca pública promedia préstamos de mayor magnitud, la fintech opera con un volumen total menor ($2,95 billones) pero distribuido en una masa masiva de pequeños créditos.
- Riesgo sistémico: La centralidad que la aplicación tiene para los pagos cotidianos podría alterar las prioridades de pago de los hogares, trasladando la fragilidad financiera hacia el resto del sistema.
Opinión de ADN21
La irrupción de las fintechs como motores de inclusión financiera es innegable, pero la masificación del crédito atomizado sin los recaudos de solvencia tradicionales plantea interrogantes ineludibles sobre la salud de los hogares. Que millones de usuarios acumulen deudas cruzadas entre billeteras virtuales y la banca tradicional expone una frágil red de sustentabilidad económica basada en ingresos licuados por la inflación. Cuando la herramienta de cobro y consumo cotidiano se convierte a la vez en el último refugio del endeudamiento, el riesgo de mora sistémica deja de ser una abstracción contable para transformarse en una bomba de tiempo social.



