El dilema del PRO: la avanzada de Patricia Bullrich deja a Mauricio Macri encerrado entre el apoyo a Milei y la pérdida de su electorado

Al expresidente le preocupa haber perdido su lugar de referencia para el electorado de derecha si fracasa la gestión libertaria.

Mauricio Macri expresó su profunda frustración ante su entorno por el protagonismo que la senadora Patricia Bullrich está ganando entre los votantes tradicionales del PRO. El líder partidario lamenta que la exministra logre diferenciarse del oficialismo y capitalizar el descontento de sectores de centroderecha que se muestran desencantados con los modos de Javier Milei, mientras el partido amarillo continúa pagando el costo político de respaldar incondicionalmente a la administración nacional. En paralelo, al interior de la fuerza opositora crecen los pases de factura por la debilidad del armado territorial, evidenciada en recientes fallidas giras proselitistas, y late el temor de que una eventual crisis del modelo libertario consolide a Bullrich como la principal alternativa de centroderecha rumbo a 2027.

  • Incomodidad partidaria: Macri cuestiona que la estrategia de cogobierno y respaldo acrítico a La Libertad Avanza erosiona la base electoral del PRO frente a una Bullrich desmarcada.
  • Captura del voto afín: La senadora logra retener y movilizar a sectores urbanos de mayor poder adquisitivo que rechazan al peronismo pero comienzan a distanciarse de los excesos discursivos de la gestión oficial.
  • Fricciones internas: Dirigentes del espacio cuestionan la conducción operativa del armado político y las fallas organizativas en las recorridas por el interior del país.
  • Escenario a futuro: En el núcleo macrista predomina la preocupación de que, si el plan económico oficialista no da los resultados esperados, sea la exministra quien capitalice el caudal electoral de la centroderecha.

Opinión de ADN21

El dilema existencial que atraviesa el PRO refleja las graves dificultades de los partidos tradicionales cuando tercerizan su identidad política en aras de la gobernabilidad de un aliado. Haber renunciado a la crítica constructiva para evitar rupturas prematuras dejó a la estructura macrista atrapada en el peor de los mundos: cargar con el costo político de los desaciertos oficiales mientras un sector de su propio electorado migra hacia opciones que logran marcar diferencias discursivas sin romper el paraguas ideológico. Si Macri no logra redefinir la estrategia y recuperar la iniciativa territorial, su espacio corre el riesgo de quedar definitivamente subsumido en la narrativa del oficialismo o desplazado por figuras con mayor reflejo táctico.

spot_img