miércoles
enero, 14

El Éxodo de los Garrity: Cuando el refugio se vuelve prisión

Por ADN21 Cine

El silencio, durante cinco años, fue su único aliado. Bajo toneladas de hormigón reforzado, Jeff Garrity (Gerard Butler), su esposa Allison (Morena Baccarin) y su hijo Nathan vieron pasar el tiempo mientras el mundo exterior ardía. El cometa Clarke no solo impactó contra la Tierra; borró la civilización tal como la conocían, dejando atrás un planeta cicatrizado y hostil.

Pero el instinto humano no está diseñado para el encierro eterno. Lo que en su momento fue el “último refugio”, la salvación milagrosa ante el apocalipsis, con el paso de los lustros se transformó en una jaula. La radio trajo un susurro, una promesa estática de vida al otro lado del océano: Europa. Una zona habitable, un nuevo Edén entre las cenizas.

Así comienza la verdadera odisea. La familia Garrity toma la decisión más difícil de sus vidas: abrir la compuerta y enfrentar lo que queda del mundo.

Al salir, el aire ya no es el mismo. El paisaje es un infierno irreconocible, una geografía torturada por réplicas sísmicas y un clima que ha perdido la cordura. Sin embargo, Jeff y Allison pronto descubrirán que la furia de la naturaleza es el menor de sus problemas. En este nuevo orden mundial, los supervivientes que quedaron fuera de los búnkeres han involucionado. Sin leyes, sin sociedad y gobernados por la desesperación, las bandas de humanos errantes se han convertido en depredadores más letales que cualquier cometa.

Este viaje no es una huida, es una migración forzada hacia la esperanza. Con Nathan ya no como un niño, sino como un joven forjado en el miedo, los Garrity deberán cruzar un continente en ruinas. Cada kilómetro es una batalla; cada extraño, una amenaza.

“Greenland: Migration” plantea la pregunta definitiva: ¿De qué sirve haber sobrevivido al fin del mundo si no tienes un lugar donde vivir? El búnker fue el final del viejo mundo; este viaje es el sangriento parto del nuevo.

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