miércoles, junio 29, 2022

El gobierno mantiene el bloque más grande en Diputados y le complica a Vidal la pelea por la presidencia

La remontada por la provincia y victorias en Salta y La Rioja le permitieron mejorar la performance en las primarias. Los partidos provinciales, la izquierda y la derecha, serán árbitros del quórum.

El Frente de Todos seguirá siendo la primera minoría de la Cámara de Diputados desde diciembre por encima de Juntos por el Cambio, lo que le permitiría mantener el control de las comisiones y la presidencia de la Cámara para Sergio Massa.

Si bien esas decisiones se toman por una una mayoría del recinto, a la que se llega con 129 votos, María Eugenia Vidal había anticipado después de las primarias que si Juntos por el Cambio era el bloque más numeroso reclamaría el sillón de Massa. Y el ala dura del PRO, referenciada por Patricia Bullrich, había empezado a gestionar aliados para llegar una mayoría y dejar al oficialismo sin nada.

Pero con el bajón del frente opositor en Buenos Aires y las derrotas en Salta y La Rioja, donde perdió la banca que ponía en juego, quedó lejos de poder prevalecer en el recinto.

El propio Massa lo festejó en el bunker. “Mucho se habló de la composición de la Cámara: les cuento que seguimos siendo primera minoría”, celebró.

Es que si bien sostener la condición de bloque más grande era para el Frente de Todos un objetivo menor meses atrás, cuando aún se ilusionaba con una mayoría propia, después de la dura derrota en las primarias se convirtió en el principal anhelo

Con los cómputos de esta madrugada lo conseguía: tendría 118 votos, pero confiaba en sumar al sindicalista de Santa Cruz Claudio Vidal, quien le robó una banca a Juntos. Quedaría a 10 del quórum propio y a sólo uno menos que la composición actual, que alcanzó a 120 recién en junio, con la incorporación de Eduardo Bucca.

Juntos sólo sumaba uno y se quedaba con 116. Era clave para su retroceso el empate de Buenos Aires, donde repartían 15 bancas cada uno, los libertarios se quedaban con 3 y la izquierda con 2. Con los números de las primarias, Diego Santilli hubiera garantizado un piso de 16 y se esperanzaba en crecer algo más.

Vidal había pedido llegar a 120 diputados pero quedó lejos, pese a la ajustada victoria en San Luis, a la sexta banca obtenida en Córdoba y al segundo puesto obtenido con lo justo en Río Negro, suficiente para mantener al representante por la minoría.

La apuesta de máxima era ganar Salta, sumar una banca en La Rioja, estirar la ventaja en Buenos Aires e imponerse en Neuquén y Santa Cruz, donde se conformaron con una sola banca. Otro dato que retumbó fue que perdieron una banca en dos provincias gobernadas por Juntos: Jujuy y la Ciudad de Buenos Aires. En ambos casos, se las arrebató la izquierda. 

Con sus pronósticos, la ex gobernadora hasta imaginaba improvisar una mayoría con los 5 liberales, los 3 cordobeses y algún aliado suelto como el riojano Felipe Álvarez, un peronista que llegó con Juntos y luego armó un monobloque. Todavía no se sabe cómo se moverá.

Si bien las autoridades de la Cámara y de las comisiones se definen en una votación simple, en una sesión celebrada la primera semana de diciembre, el reglamento exige que el reparto sea proporcional a la composición del recinto.

De esta manera, si la oposición no reúne una mayoría para repartir casilleros a gusto, el oficialismo puede mantener sus espacios. Apunta a negociar con los partidos provinciales, que tienen como principales exponentes a Misiones y Río Negro, provincias que también serán árbitros del Senado.

En Diputados ya armaron un bloque de 4 miembros, 2 por cada provincia, presididos por el rionegrino Luis Di Giácomo. Estos años fueron fieles aliados del Gobierno y buscarán sumar al neuquino Rolando Figueroa, quien reemplazará a Alma Sapag. 

También a los dos socialistas santafesinos y a la dupla de lavagnistas: Graciela Camaño y Alejandro “Topo” Rodríguez, quienes desde 2019 conviven en un interbloque con los cuatro diputados de Córdoba Federal, dirigidos por el gobernador Juan Schiaretti.  

Con los resultados de este domingo, Schiaretti se quedará con una banca menos y, como adelantó LPO, ensayará una fuerza nacional alejada de la grita. Nadie le pediría sus votos.

Una primera minoría le permitiría al oficialismo no ceder otros espacios de poder como el control de las bicamerales, que definen el contralor de las cuentas públicas, la inteligencia, los decretos presidenciales y el Ministerio Públicos Fiscal, entre otras cosas.

Sus miembros no se votan, pero con la primera minoría en su poder, Massa podrá nombrar a la mayoría de los suyos. O coordinar con Cristina para prevalecer en las más importantes, porque en ninguna Cámara Juntos será el bloque más grande. Otro poroteo feroz será el año que viene para definir a los miembros del consejo de la magistratura: habrá 2 para el que junte una mayoría en cada recinto. Casi que se descuenta que habrá representantes de bloques provinciales.

La rosca por el reparto de poder empieza este mismo lunes y seguirá hasta diciembre, cuando además llegará la propuesta del Gobierno de un gran acuerdo nacional. Diputados no será un lugar tan hostil para el Gobierno como se esperaba.

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