El proyecto de Presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso confirma una profundización del ajuste fiscal sobre el sistema universitario y científico nacional para el ejercicio 2027. De acuerdo con las proyecciones oficiales, el Estado destinará 7,5 billones de pesos frente a los 11 billones solicitados por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), incumpliendo los parámetros establecidos en la Ley de Financiamiento y consolidando un fuerte retroceso en los recursos destinados a la educación superior, la ciencia y la infraestructura.
Las estimaciones elaboradas para el próximo año reflejan una caída real del 8% en los gastos de funcionamiento respecto a 2026 y un desplome del 50% en comparación con 2023, ubicando el presupuesto por alumno en su nivel más bajo de las últimas dos décadas. El recorte más drástico se registra en el área de Ciencia y Técnica, que sufrirá una merma del 7% interanual y acumulará una reducción del 85% frente a los valores de 2023. A esto se suma que los salarios docentes se mantendrán un 30,5% por debajo del poder adquisitivo de aquel año, mientras que las partidas destinadas a becas estudiantiles y obras de infraestructura exhiben caídas reales del 70% y el 92%, respectivamente.
Puntos Claves
- Incumplimiento presupuestario: El Gobierno asignó 7,5 billones de pesos para las universidades, desatendiendo los 11 billones estimados por el CIN y soslayando la Ley de Financiamiento.
- Ajuste en funcionamiento: Los gastos operativos registrarán una baja real cercana al 8% frente al año corriente y un 50% en la comparativa de mediano plazo.
- Colapso en ciencia e infraestructura: Las partidas para investigación científica acumulan una caída del 85% respecto a 2023, al tiempo que las inversiones en obras de infraestructura se desploman un 92%.
- Pérdida salarial y becas: Los haberes del personal docente y las asignaciones para estudiantes se mantendrán fuertemente devaluados en términos reales frente a los niveles previos.
Opinión de ADN21
Profundizar el ajuste sobre las universidades nacionales y la ciencia bajo la excusa del equilibrio fiscal representa una peligrosa miopía estratégica. El desarrollo económico sostenido y la movilidad social en el siglo XXI son indisolubles de la inversión en educación superior e investigación científica; recortar los cimientos del sistema universitario no solo compromete el futuro profesional de las próximas generaciones, sino que hipoteca las bases mismas del desarrollo soberano del país.



