A poco más de un año de las próximas elecciones presidenciales, una encuesta nacional elaborada por la consultora CEOP Latam revela un escenario de alta competitividad pero con señales de alerta para la administración libertaria. Si bien el actual mandatario mantiene el núcleo duro de apoyo más sólido del tablero político, el estudio expone serias dificultades para ampliar su base de sustentación y un marcado reclamo social por modificar la dirección económica y social del país.
El relevamiento, realizado sobre más de 2.200 casos en todo el país, ubica el potencial electoral de Javier Milei en un 41,8%, integrando su voto seguro y el sector dispuesto a respaldarlo. Sin embargo, un 56,9% de los consultados anticipa que no lo votaría, reflejando un techo que complica sus aspiraciones en escenarios de segunda vuelta frente a referentes opositores como Axel Kicillof o Sergio Massa. El dato político más inquietante para el oficialismo radica en que el 51,5% de la sociedad exige directamente “cambiar el rumbo”, un reclamo que asciende al 64% entre los trabajadores informales y golpea con fuerza en los sectores medios y jubilados.
Puntos Claves
- Piso sólido y techo marcado: Milei conserva el núcleo electoral más intenso entre los dirigentes medidos, pero tropieza con un nivel de rechazo superior al 56%.
- Escenarios de balotaje: Las proyecciones de CEOP Latam señalan que el oficialismo se encuentra en desventaja en hipotéticas segundas vueltas frente a figuras de la oposición.
- El factor opositor: La unidad o fragmentación del peronismo asoma como la variable determinante para definir la arquitectura de los próximos comicios presidenciales.
- Descontento social: Más de la mitad de los encuestados pide un giro en la política actual, concentrándose el mayor rechazo en el mundo del trabajo precarizado y la tercera edad.
Opinión de ADN21
Los números de la consultoría política reflejan con precisión quirúrgica el dilema central de la transición económica: la ortodoxia fiscal logra ordenar las cuentas públicas, pero la erosión en los ingresos cotidianos comienza a fracturar las expectativas de la base social. Para el oficialismo, el verdadero desafío de cara a 2027 no será administrar los despojos de la vieja política, sino demostrar que el sacrificio macroeconómico actual posee un horizonte de bienestar tangible capaz de convencer a una mayoría que hoy, con legítima inquietud, empieza a mirar el mapa buscando otras salidas.



