En medio del apuro de la jefa del bloque oficialista por acelerar la agenda legislativa, los legisladores dialoguistas frenaron las sesiones previstas. El temor al costo político en sus provincias y las rispideces por la falta de negociación marcaron un nuevo cortocircuito en la Cámara alta.
El ritmo parlamentario que impulsa la Casa Rosada en el Senado volvió a chocar contra una pared de resistencia política y logística. Patricia Bullrich intentó apurar el tratamiento de leyes clave en el recinto —incluyendo pliegos de jueces, la ley Hojarasca, el Super RIGI y Salud Mental—, pero se tropezó con una abierta rebelión de los senadores dialoguistas y aliados. Los legisladores provinciales le frenaron las intenciones de sesionar de forma consecutiva, argumentando que no están dispuestos a cargar con el costo mediático y electoral de votar proyectos que perjudiquen a sus distritos de origen. El malestar escaló al punto de que una senadora le exigió explícitamente que busque votos en otros espacios si pretende aprobar esas iniciativas sin consenso territorial. A este freno político se le suman las diferencias por temas sensibles como el régimen de Zonas Frías y Cálidas, dejando en evidencia las limitaciones de una estrategia que subestima los tiempos y las necesidades de los representantes del interior.
Puntos Claves
- Rebelión en la Cámara alta: Los senadores aliados frenaron el intento de Patricia Bullrich de sesionar de manera acelerada durante las últimas semanas.
- Costo político provincial: Los legisladores se plantaron ante el temor de aparecer en los medios y en sus provincias votando iniciativas perjudiciales para sus distritos de cara a los armados electorales.
- Agenda suspendida: Las intenciones de tratar pliegos judiciales, la ley Hojarasca, el Super RIGI y Salud Mental quedaron congeladas ante la falta de garantías y diálogo.
- Tensión por Zonas Frías: Los sectores dialoguistas advirtieron que no acompañarán las prioridades económicas del Ejecutivo hasta que no existan soluciones firmes en materia de tarifas y subsidios regionales.
Opinión de ADN21
Pretender gestionar el Parlamento con la urgencia de una mesa chica y la lógica de la obediencia vertical suele chocar abruptamente con la realidad federal de un Senado donde cada legislador responde a las urnas de su provincia. Que los aliados comiencen a levantar defensas y a frenar la maquinaria oficialista demuestra que, sin acuerdos previos ni previsibilidad territorial, el costo de legislar a libro cerrado se vuelve demasiado alto para quienes deben dar explicaciones en sus pagos chicos.



