El Gran Hermano libertario: la red de vigilancia y control social que Peter Thiel le ofreció a Javier Milei

Por la Redacción de ADN21

Un especialista en telecomunicaciones reveló que el dueño de la corporación Palantir propuso al Gobierno un sistema de macrodatos para cruzar información de toda la ciudadanía. El plan, que busca unificar desde los registros impositivos hasta el Renaper bajo la órbita de la nueva SIDE, avanza amparado en el DNU 941/25 mientras la oposición no logra reunir los votos para frenarlo en el Congreso.

El panóptico digital y la privatización de la inteligencia

La reestructuración del aparato de inteligencia en la Argentina esconde un engranaje tecnológico y geopolítico que excede los pasillos de la Casa Rosada. Detrás del andamiaje legal de la nueva Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) asoma la sombra de Palantir, la corporación global de macrodatos que ya provee servicios de vigilancia masiva a la CIA, el Pentágono y a la agencia de migraciones de Estados Unidos (ICE). Su dueño, el megamillonario estadounidense Peter Thiel, le ofreció a Javier Milei una arquitectura de poder basada en un concepto tan moderno como inquietante: gobernar cruzando los datos privados de toda la población.

La revelación fue hecha por el perito en inteligencia artificial e ingeniero en telecomunicaciones Ariel Garbarz, quien detalló que el primer acercamiento entre Thiel y Milei ocurrió en noviembre de 2024. “Como Milei estaba en otro momento político, delegó el tema en Patricia Bullrich y un grupo de técnicos le dio participación al equipo que habíamos formado en la UTN, donde habíamos desarrollado un software que bloqueaba al Pegasus, pero Palantir es otra cosa, hicieron un upgrade que no podemos detectar”, explicó el especialista.

La trama tuvo idas y vueltas por la propia interna libertaria. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, abortó un primer intento de Bullrich de cerrar un contrato especial para ubicar a Palantir dentro de la Agencia de Migraciones. Sin embargo, esa pausa burocrática no detuvo el avance del proyecto de fondo. Hoy, la principal preocupación técnica radica en que el sistema de Thiel sirva como el motor informático para unificar todas las bases de datos del Estado nacional.

Esta unificación masiva de datos (que incluye desde el historial impositivo de ARBA hasta la biometría del Renaper) ya cuenta con un paraguas legal: el artículo 15 del polémico DNU de la SIDE 941/25, que establece la creación de la Comunidad de Inteligencia Nacional (CIN). Para Garbarz, Palantir no es un simple proveedor de software, sino “un monstruo digital de vigilancia y control social que cambia la forma de gobernar la Argentina”. En este escenario, la contratación quedaría clasificada como inteligencia encubierta, financiada con fondos públicos y exenta de escrutinio público, siendo “tan aplicable a una contienda electoral como a un conflicto bélico”.

El perfil de Peter Thiel añade otra capa de controversia al acuerdo. Pese a definirse como “libertario”, el magnate construyó su imperio facturando miles de millones en contratos de seguridad y defensa con diversos Estados, incluyendo Israel y países europeos. Además, es una de las figuras centrales del movimiento neorreaccionario (NRx), una corriente ideológica que considera que las democracias liberales occidentales fracasaron y deben ser reemplazadas por regímenes tecnocráticos o autoritarios, llegando a plantear ideas de una “neo monarquía”.

Mientras el entramado tecnológico avanza, el frente político se mantiene estancado. La oposición peronista en el Congreso emite declaraciones de rechazo, pero exhibe una notable impotencia para reunir el quórum necesario que permita voltear el DNU 941/25. El decreto de la SIDE sigue vigente, dejando el control de la información privada de millones de ciudadanos a merced de una corporación extranjera sin auditoría civil.

Gobernar con algoritmos y espionaje: la arquitectura de poder que une a la nueva SIDE con un magnate estadounidense

  • La oferta original: El magnate Peter Thiel le propuso a Javier Milei en 2024 implementar el sistema de macrodatos Palantir en Argentina para instaurar un modelo de control ciudadano basado en el cruce masivo de información.
  • El paraguas del DNU: La unificación de las bases de datos estatales (ARBA, Renaper, etc.) está contemplada en el decreto 941/25 que reestructuró la SIDE y creó la Comunidad de Inteligencia Nacional (CIN).
  • Vigilancia indetectable: Especialistas de la UTN advierten que el software de Palantir cuenta con actualizaciones de seguridad que lo hacen imposible de bloquear o detectar, superando ampliamente a sistemas de espionaje previos como Pegasus.
  • Financiamiento oculto: Al enmarcarse dentro del esquema de la nueva SIDE, el contrato con la corporación extranjera se pagaría con fondos públicos bajo la figura de gastos reservados, sin publicación ni transparencia.
  • Ideología antidemocrática: Thiel, principal proveedor de la CIA, promueve el movimiento neorreaccionario, que rechaza la democracia liberal y propone formas de gobierno tecnocráticas o neo-monárquicas, en sintonía con la retórica de “Milei Emperador”.

La paradoja libertaria y el remate de la soberanía digital

El avance de un acuerdo con la corporación Palantir expone la mayor de las contradicciones en el relato oficial. Quienes llegaron al poder prometiendo destruir al Estado por considerarlo una organización criminal, ahora utilizan los fondos reservados de ese mismo Estado para financiar la herramienta de vigilancia masiva más sofisticada del planeta. El concepto de libertad individual se desvanece cuando un gobierno aspira a tener el control biométrico, fiscal, migratorio y patrimonial de cada ciudadano centralizado en una sola pantalla, manejada por los sótanos de la inteligencia.

Pero el problema excede la hipocresía ideológica; es un asunto de soberanía nacional. Entregar la matriz de datos de la República Argentina (el Renaper, las agencias de recaudación, los movimientos migratorios) a una corporación extranjera estrechamente vinculada al Pentágono y a la CIA significa ceder el código fuente del país. En la era moderna, quien controla los algoritmos y los datos, controla la capacidad de extorsión, la manipulación electoral y la persecución de disidencias.

El modelo que propone Peter Thiel no busca hacer más eficiente la burocracia, sino instaurar un panóptico digital donde el Estado lo ve todo y el ciudadano no sabe nada. Que una arquitectura de poder de esta magnitud avance por decreto, validada por la parálisis y la impotencia de un Congreso fragmentado, demuestra que el peligro institucional en la Argentina ya no pasa solo por la economía, sino por la privatización de los secretos de sus propios habitantes.

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