sábado, junio 15, 2024

El jefe de Gabinete brindó su primer informe. Justificó el ajuste, el freno a la obra pública y la criminalización de la protesta social

Nicolás Posse, el jefe de Gabinete al que no se le conocía la voz, habló en público por primera vez desde la asunción de Javier Milei y lo hizo para defender el achicamiento del Estado, criminalizar a los movimientos sociales y reivindicar la liberación de los precios de la economía. Fue en ocasión de su primer informe de gestión en el Senado, en donde el jefe de Gabinete defendió –en un tono neutro, casi robotizado– las medidas impulsadas por La Libertad Avanza en los primeros cinco meses de gobierno. Mientras en las afueras del Congreso había organizaciones Pymes que reclamaban contra la Ley Bases, Posse defendía el RIGI, daba por muerto el FONID y justificaba el paquete de privatizaciones. Ni pestañó cuando los senadores opositores –muchos de ellos votos claves para aprobar los mega proyectos de Milei– le echaron en cara haber pisado las partidas para educación y obra pública. La bandera del déficit cero era lo único que le importaba.

Fue un discurso monocorde, leído en su mayoría. El foco estaría, durante las ocho horas que duraría la sesión, en la reivindicación fiscalista de la motosierra Milei. “El objetivo fue bajar el déficit y lo logramos. Es la primera vez que tenemos superávit desde 2008 y es la primera vez que somos un país solvente. No tenemos que pedir una nueva deuda y no tenemos que recurrir a nuevos impuestos”, sostuvo Posse al comienzo de su discurso, sin hacer alusión a la deuda que el gobierno tiene con CAMMESA o al hecho de que el paquete fiscal –que por esas horas se estaba negociando en otros despachos del Senado– incluía la restitución del impuesto a las Ganancias.

El jefe de Gabinete de Milei realizó un balance de los primeros meses de gobierno, subrayó que el objetivo era “ordenar” la economía y ensalzó al Presidente por haber logrado detener “la inflación reprimida que estaba por convertirse en hiperinflación”. “La raíz del problema era el gasto”, insistió, en un discurso que estaría centrado en denunciar el tamaño del Estado y el déficit que generaban sus funciones, organismos y trabajadores. Adelantó, a su vez, que el gobierno proyectaba una caída del PBI del 3,5 por ciento en el año, así como un dólar a 1016 pesos y una inflación anual de 139 por ciento.

Mientras el gobierno nacional suspende la entrega de alimentos a los comedores, Posse decidió identificar como origen de todos los males a los “piqueteros” y las organizaciones sociales. “Encontramos muchas irregularidades en planes sociales que equivalen al sistema moderno de esclavitud”, despachó, a la vez que denunció que el Plan Potenciar Trabajo –que el gobierno descontinuó—“no potenció ningún trabajo”. Alabó el protocolo antipiquetes de Patricia Bullrich, reivindicó la creación de la línea 134 “para denunciar extorsiones”, y sugirió que se había pasado de tener “10 mil piquetes por año” a tener solo unos pocos. “Los argentinos ahora circulamos con tranquilidad y libertad”, se jactó. Y, minutos después, ratificó que el gobierno planeaba bajar la edad de imputabilidad: “Un delito de adulto merece pena de adulto”.

Obra pública, educación, Ley Bases

Uno de los reclamos que se reiteró en las intervenciones de casi todos los senadores opositores –radicales, peronistas, de fuerzas provinciales– fue la parálisis general de la obra pública en todo el país. Se lo recriminó el santacruceño José Carambia y la rionegrina Mónica Silva –dos figuras claves en la votación por la Ley Bases–, se lo cuestionó hasta Alfredo De Angeli (PRO). La respuesta, imperturbable, era siempre la misma: “Están caídos los contratos, se deben revisar, los fondos no están, lo único que se recibió fueron deudas”. Fue igual de categórico con los planteos por la suspensión de las transferencias del FONID: “El Fondo Nacional de Incentivo Docente fue creado por un plazo de cinco años, ese plazo ha caducado. La transferencia de funciones educativas se hicieron hace 30 años, con lo cual entendemos que las provincias tienen que hacerse cargo”.

Los senadores fueguinos como Pablo Blanco (UCR) o María Eugenia Duré (UxP) apuntaron por la presencia del canciller de Reino Unido, David Cameron, en las Islas Malvinas y cuestionaron la  instalación de una base naval conjunta con Estados Unidos en Ushuaia. “No va a ser una base común y nunca se planteó hacerla con Estados Unidos”, señaló el jefe de Gabinete, desmintiendo así lo que había anunciado el mismo Milei en Tierra del Fuego junto a la generala Laura Richardson.

Hubo, además, muchas críticas al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) que se encuentra en la Ley Bases. Oscar Parrilli (UxP), por ejemplo, criticó con dureza las facilidades que el régimen daba por 30 años para las empresas extranjeras y lo comparó con el proyecto de promoción de Gas Natural Licuado (GNL) que contaba con media sanción en Diputados. Wado de Pedro hizo lo mismo y subió la apuesta deslizando que podría haber un “conflicto de intereses” entre algunos funcionarios y la política energética: “El acuerdo que se firmó entre YPF y Petronas fue la inversión más importante de la historia argentina, por más de 30 mil millones de dólares para la producción de GNL. No entiendo por qué no están impulsando la media sanción de ese proyecto de ley que permite que el 50 por ciento de las regalías se liquiden en la Argentina”, se preguntó el exministro del Interior y aludió al vínculo de varios funcionarios nacionales –el presidente incluido– con la Corporación América de Eduardo Eurnekian (con intereses en Vaca Muerta).

Sucinto, Posse solo atinó a responder que “es la misma Petronas la que dice ‘sin RIGI no hay planta de GNL'”. Y pasó a repetir el comodín de la jornada: “Necesitamos más seguridad jurídica”. La cadencia monótona de Posse llevaría a que algunos senadores, como el libertario Francisco Paoltroni, aprovecharan para echarse una siestecita.

Juliana Di Tullio (UxP), ya sobre el final, sería una de las voces más duras: “Arman una ficción para que el ‘ajustazo’ sea posible. Así construyen el superávit. Avísenle al Presidente que los salarios no le ganan a la inflación, la gente vende dólares para poder pagar las tarifas. Reventaron a la clase media y por eso subió la pobreza. El ajuste lo paga la gente”.

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