“Lo voy a echar a patadas”: la furia de Milei con Sturzenegger tras la parálisis del comercio exterior

El millonario costo económico del conflicto portuario y la posterior marcha atrás con la desregulación del servicio de prácticos colmaron la paciencia de la Casa Rosada, desatando una fuerte bronca presidencial contra el ministro.

La embestida desreguladora del ministro de Transformación y Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger, volvió a chocar contra una pared de costos políticos y económicos insostenibles. Tras la firma del decreto que modificaba el régimen de practicaje y pilotaje —una medida que pretendía abrir el mercado pero derivó en un masivo cese de actividades de los profesionales del sector—, los principales puertos del país quedaron paralizados. La interrupción afectó a más de 140 buques y provocó pérdidas estimadas en unos 300 millones de dólares en apenas 48 horas, paralizando exportaciones clave de Vaca Muerta y el agro. Al enterarse de la magnitud del impacto sobre el modelo exportador, el presidente Javier Milei estalló de furia en Olivos y vociferó contra el funcionario. Ante el desborde operativo y el fracaso en el intento oficial de reemplazar a los prácticos con personal de la Armada y Prefectura, el Gobierno debió oficializar la suspensión de la reforma, congelar otros proyectos del área y abrir una mesa de negociación, dejando a la gestión de Sturzenegger en su momento más vulnerable.

Puntos Claves

  • Estallido presidencial: La noticia de la parálisis total del comercio exterior y el perjuicio multimillonario desató la furia en la quinta de Olivos.
  • El detonante portuario: El decreto impulsado por Sturzenegger desató un conflicto con los prácticos que dejó varados a más de 140 buques y frenó las exportaciones.
  • Fallo operativo: El intento del Ejecutivo por reemplazar a los baqueanos con oficiales de las fuerzas de seguridad naufragó al constatarse la falta de habilitaciones y personal disponible.
  • Ajuste en la agenda: Tras el revés, la Casa Rosada decidió frenar y congelar otros proyectos de desregulación para evitar acumular nuevos focos de conflictividad sectorial.

Opinión de ADN21

Pretender reformar áreas altamente técnicas y sensibles de la logística nacional a fuerza de decretos unilaterales suele obviar que la economía real opera con engranajes complejos donde la improvisación se paga en dólares y gobernabilidad. Cuando la ideología desreguladora choca con la interrupción material del comercio exterior, el pragmatismo político termina imponiendo un freno de mano indispensable, dejando al desnudo las limitaciones de una gestión que avanza a los tumbos entre choques sectoriales.

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