El mediocampista de la selección argentina y de Boca Juniors alzó la voz luego de conocer el severo castigo impuesto por el máximo organismo del fútbol mundial a raíz de los disturbios ocurridos al término de la final frente a España en Nueva Jersey. Con una pena de diez fechas y una multa económica de 90.000 dólares, el volante cuestionó duramente la disparidad de criterios en comparación con la sanción recibida por el español Gavi, mientras la AFA ya encamina los trámites de apelación.
Los incidentes registrados el pasado 19 de julio en el estadio MetLife tuvieron consecuencias disciplinarias drásticas por parte de la Comisión Disciplinaria de la FIFA. Además de los diez partidos para Paredes, Nahuel Molina recibió siete fechas, Thiago Almada y Gavi una, y el integrante del cuerpo técnico Roberto Ayala tres. Desde la perspectiva del mediocampista argentino, la sanción resulta absolutamente desmedida y carente de equidad, señalando directamente que su colega español recibió una pena mínima a pesar de haber participado activamente en la gresca. Ante este escenario, la Asociación del Fútbol Argentino intervino legalmente para apelar el fallo y logró que las penas puedan cumplirse contabilizando partidos oficiales y amistosos clase A.
Puntos Claves
- Sanción severa: La FIFA aplicó diez partidos de suspensión y una multa de 90.000 dólares a Leandro Paredes por los tumultos del final de la Copa del Mundo.
- Criterio desigual: El volante cuestionó la disparidad de la medida, contrastando su castigo con el partido único recibido por Gavi.
- Defensa institucional: La AFA inició el proceso formal de apelación y consiguió la habilitación para que las fechas suspendidas computen también en amistosos de carácter oficial.
- Impacto en el calendario: Debido a la magnitud de la sanción y los compromisos de la Albiceleste, el regreso del mediocampista al seleccionado nacional recién se proyecta para finales de 2027.
Opinión de ADN21
La desproporción en los fallos disciplinarios de los organismos internacionales suele encender polémicas que trascienden el plano meramente deportivo, evidenciando criterios punitivos dispares ante hechos de idéntica gravedad en una cancha. Mientras la AFA busca atenuar el impacto por vía legal, el malestar del plantel argentino expone la necesidad de reglas claras y transparentes que garanticen equidad en la impartición de justicia fuera de las líneas de cal.



