Ante la necesidad de ajustar la revolución técnica, la FIA y la Fórmula 1 implementarán modificaciones progresivas en las unidades de potencia a partir de 2027 y 2028. El aumento en la capacidad de la batería, la reducción de los picos de potencia del MGU-K y el rediseño térmico buscan aliviar el estrés mecánico y flexibilizar la gestión energética en pista.
La revolución técnica implementada en la Fórmula 1 requirió revisiones anticipadas debido al desgaste y a los límites en la proporción entre la parte eléctrica y térmica. De cara a 2027 y 2028, la FIA aprobó un paquete de modificaciones estructurales en las unidades de potencia para alcanzar de forma progresiva una distribución 60/40 a favor del motor térmico. Entre los cambios más destacados, el motor de combustión interna (ICE) incrementará su potencia máxima a 420 kW en 2027 y a 450 kW en 2028, impulsado por un aumento del 13% en el caudal del medidor de flujo. Por su parte, la potencia del MGU-K se reducirá a 300 kW para demandar menos energía en los picos, mientras que la capacidad de almacenamiento de la batería aumentará de 4 MJ a 4,5 MJ el próximo año, y llegará a los 5 MJ en 2028. Estas adaptaciones, sumadas a ajustes en los límites de recuperación durante la vuelta de formación y detrás del Safety Car, procuran mitigar los problemas de gestión observados y hacer que el comportamiento del motor sea menos sensible al uso del acelerador.
Puntos Claves
- Aumento de la capacidad de la batería: El almacenamiento máximo permitido pasará de 4 MJ a 4,5 MJ en 2027 y alcanzará los 5 MJ en 2028 para gestionar de manera óptima la mayor recuperación de energía.
- Modificación en el motor térmico (ICE): Su potencia máxima subirá a 420 kW en 2027 y a 450 kW en 2028, gracias a un incremento del 13% en el caudal del medidor de flujo.
- Ajuste en el sistema eléctrico (MGU-K): La potencia máxima del MGU-K descenderá de 350 kW a 300 kW, reduciendo el estrés de la unidad y permitiendo una distribución más equilibrada de la energía en rectas.
- Flexibilidad en situaciones especiales: Se elevará a 10 MJ el límite de energía recuperable durante la vuelta de formación y se aplicarán criterios similares detrás del Safety Car para evitar mermas de potencia en las relargadas.
Opinión de ADN21
La rápida revisión del reglamento técnico de la Fórmula 1 demuestra que la innovación de vanguardia siempre transita por un camino de prueba y error en condiciones de máxima exigencia. Aliviar la dependencia absoluta de los picos eléctricos y ampliar el margen de las baterías no es un retroceso, sino una corrección pragmática indispensable para salvaguardar la confiabilidad mecánica y garantizar el espectáculo deportivo en los circuitos más complejos del calendario.



