En un escenario donde el Gobierno sostiene bajo control la cotización oficial de la divisa, el mercado financiero analiza minuciosamente las proyecciones de las entidades que mayor precisión han demostrado en sus pronósticos previos. Según los relevamientos de FocusEconomics correspondientes a septiembre, el consenso de las consultoras más confiables ubica al tipo de cambio mayorista en torno a los $1.650 para el cierre de diciembre de 2026, consolidando una tendencia a la baja en las expectativas respecto a los meses anteriores.
El selecto grupo de análisis económico que supo anticipar con exactitud el valor de la moneda extranjera a fines de 2024 y 2025 —integrado por firmas como MAPFRE Economics, Credicorp Capital, Invecq Consulting, BBVA Research, Itau Unibanco y Oxford Economics— proyecta ahora un avance anual del dólar mayorista cercano al 14%, una cifra que se ubica sensiblemente por debajo de la inflación esperada para el período. Entre ellas destaca MAPFRE Economics, que estima un tipo de cambio de $1.658 para fin de año, moderando sus cálculos previos. Pese al menor ritmo de compras del Banco Central en el mercado de cambios y la cautela ante la cercanía del ciclo electoral, la estrategia oficial apunta a administrar un deslizamiento controlado de la divisa para evitar turbulencias macroeconómicas.
Puntos Claves
- Pronósticos precisos: Las consultoras con mejor historial de aciertos prevén que el dólar mayorista cierre el año promediando los $1.650, muy cerca del consenso general de $1.648.
- Dispersión de estimaciones: Los nuevos valores proyectados para diciembre muestran un abanico que va desde un mínimo de $1.600 (Itau Unibanco) hasta un máximo de $1.750 (Invecq Consulting).
- Desaceleración de expectativas: Las previsiones del mercado se moderaron notablemente en comparación con los techos de casi $2.000 que se barajaban meses atrás para el final del ejercicio.
- Administración cambiaria: Analistas señalan que el Banco Central continuará guiando el tipo de cambio con un deslizamiento mensual administrado, apostando a que futuras liquidaciones sectoriales disipen las tensiones cambiarias.
Opinión de ADN21
Lograr que las proyecciones del tipo de cambio converjan a la baja y se alineen con un sendero de previsibilidad es una señal clara del ancla cambiaria que sostiene el programa económico. Sin embargo, administrar un dólar que corre por detrás de la inflación en la antesala de un año electoral exige calibrar con extrema precisión los flujos de reservas y la competitividad externa. Mantener la estabilidad sin descuidar la acumulación de divisas seguirá siendo el delicado equilibrio que el Gobierno deberá garantizar para blindar la economía frente a cualquier sobresalto especulativo.



