El arranque del Gran Premio de Italia estuvo lejos de ser el ideal para la escudería austríaca en el histórico circuito de Monza. Tras los entrenamientos libres del viernes, el director técnico Pierre Wache reconoció públicamente las dificultades de equilibrio que arrastra el RB22, una problemática similar a la sufrida en Zandvoort que obligará al equipo a trabajar contrarreloj de cara al resto del fin de semana.
Las primeras sesiones en el “Templo de la Velocidad” dejaron sensaciones preocupantes para Red Bull. Max Verstappen, quien cedió su asiento a Ayumu Iwasa durante la primera práctica libre, se metió de lleno en la pista en la FP2 pero acumuló una larga lista de quejas por radio que incluyeron problemas con los frenos, falta de carga aerodinámica trasera y un comportamiento inestable del monoplaza. Wache admitió que el déficit de equilibrio es la cuestión principal a resolver, descartando que se trate de una falla aislada por las últimas actualizaciones y vinculándola a un desafío estructural que también requiere optimización en la gestión de la energía eléctrica del motor.
Puntos Claves
- Problemas de equilibrio: Desde el garaje de Red Bull admitieron que el monoplaza sufre inconvenientes de estabilidad similares a los evidenciados en el Gran Premio anterior.
- Quejas de Verstappen: El tetracampeón mundial reportó complicaciones severas con los frenos, rebotes excesivos y falta de carga trasera tras subirse al coche en la segunda sesión.
- Falta de datos previos: El hecho de que el neerlandés se perdiera la primera práctica restó tiempo valioso de recopilación de información para el equipo técnico.
- Optimización energética: Además de la puesta a punto aerodinámica, la escudería busca afinar la gestión de la energía disponible en un trazado tan exigente como Monza.
Opinión de ADN21
La capacidad de reacción ante la adversidad ha sido históricamente uno de los grandes atributos de la estructura de Milton Keynes, pero los márgenes de error en la máxima categoría del automovilismo internacional son cada vez más estrechos. Cuando los problemas estructurales de equilibrio se repiten de un circuito a otro, las soluciones cosméticas ya no alcanzan; Red Bull necesita una corrección profunda si pretende sostener la competitividad frente a rivales que acechan en cada rincón del clasificador.



