lunes, octubre 3, 2022

Durísima derrota para Schiaretti en Marcos Juárez: ganó Juntos por más de 15 puntos

Con Majorel y Dellarossa a la cabeza, la coalición logró retener el ‘kilómetro 0′ y le dio un duro golpe al gobernador cordobés. El peronismo había puesto el cuerpo en toda la campaña con las primeras figuras del oficialismo provincial.

Finalmente, Juntos logró retener su piedra basal y se quedó con el triunfo en las elecciones de Marcos Juárez, la ciudad que en el 2014 fue el ‘kilómetro 0′ para la coalición conformada por el radicalismo y el PRO. Por más de 15 puntos, Sara Majorel (54%), la candidata elegida por el actual intendente, el macrista Pedro Dellarossa, se impuso a la postulante que llegó a la contienda de la mano del gobernador Juan Schiaretti: Verónica Crescente (37%).

Así, los comicios en la ciudad del sudeste cordobés se convirtieron en un duro golpe para el schiarettismo, y en realidad para todo Hacemos por Córdoba, la coalición PJ que lidera el gobernador y llegaba a esta escala con dos objetivos: el lanzamiento nacional de Schiaretti y un posicionamiento fuerte del intendente Martín Llaryora en el interior provincial. Ahí donde los números aún no favorecen al heredero del cordobesismo.

Golpeado por la dura derrota, en el Gobierno provincial ensayaban una explicación: “en la ciudad más antikirchnerista del país, la situación vivida con la vicepresidenta exacerbó el apoyo a Juntos por el Cambio, que bajó a sus principales referentes a disputar una elección vecinal”, reconoció a LPO un ministro schiarettista.

Por su parte, Juan Carlos Massei, el ministro de Desarrollo Social y uno de los principales apuntados por la derrota de Crescente, dijo que “es un error nacionalizar o provincializar un resultado que es netamente local”. Al integrante de la mesa chica del schiarettismo le achacan, además del resultado, la estrategia por aliarse con un sector del peronismo identificado con el kirchnerismo y llevó a jugar fuerte a Juan Schiaretti.

Además, Massei fue el funcionario que salió en busca de Crescente cuando ésta se peleó con Dellarossa por no ser la elegida de Juntos y dio el portazo como secretaria de Gobierno en Marcos Juárez. Aquella decisión, de ir detrás de la que mejor medía en ese momento, y considerar que sumando el voto PJ la ecuación cerraba, falló.

Por esto, el resultado, además de herir el ego de Schiaretti, que se había presentado como el “garante” de las promesas de Crescente, llena de dudas a Martín Llaryora: aunque su participación en la campaña de la candidata derrota fue breve, lo cierto es que su equipo esperaba tener esta noche una primera foto victoriosa. El guión escrito en El Panal no pudo realizarse.

Cerca del intendente cordobés se apuraron y también cerca de las 19.30 lanzaron un análisis que el propio Llaryora luego manifestó en sus redes: “cuando el oficialismo anda bien, la gente no cambia”. Casi como buscando rescatar esto con miras al 2023 y correrse de una derrota que también lo tuvo en la última semana de campaña.

En los últimos días, además de Schiaretti que estuvo el jueves -mismo día en que Horacio Rodríguez Larreta viajó a respaldar a Majorel-, también habían pasado Llaryora, el vicegobernador cordobés Manuel Calvo y un grupo de funcionarios de la primera línea que preparaba el viaje para la tarde de este domingo.

Al igual, o peor que en 2018, las encuestadoras contratadas por el schiarettismo vaticinaban un triunfo desde el primer día. Y evidentemente, la sucesión de hechos adversos en la gestión schiarettista, más el desembarco de las figuras nacionales de Juntos por el Cambio, tuvieron su impacto en el electorado.

Además de Majorel, el otro ganador es Dellorossa, quien tras sostenerla como candidata (y expulsar a Crescente de Juntos por el Cambio) había recibido duras críticas de varios de sus socios, inclusive dentro del PRO. Muchos incluso en la última semana de campaña.

Ahora, el actual intendente puede proyectar su figura más allá de los límites de su ciudad. Se anota para la gobernación, sabiendo que el camino de la negociación está lleno de postas, incluyendo la vicegobernación o un lugar expectable en la lista de diputados nacionales.

Por su parte, la nueva intendenta de Marcos Juárez tropa propia de Dellarossa, y su triunfo también reconfigurará el tablero del peronismo en ese departamento por lo dicho antes: Massei, integrante de la mesa chica del gobernador cordobés e ingeniero de la candidatura de Crescente, sufrió un revés tan duro que pone en duda su futuro político más allá del schiarettismo.

Schiaretti, en tanto, esperaba un triunfo para salir de la zona turbulenta por la que atraviesa su gestión: las muertes de bebés en el Neonatal y el juicio por el asesinato (y encubrimiento) de Blas Correas en manos policiales tuvieron implicancias directas en el Gobierno provincial. El primer caso se cobró a Diego Cardozo, el ministro de Salud que debió renunciar hace algunas semanas; mientras que el juicio por el crimen del adolescente tiene entre las cuerdas a Alfonso Mosquera, el ministro de Seguridad. Las dudas perduran

Además, tampoco está claro qué pasará con la promocionada proyección nacional del “modelo Córdoba”. Con la derrota, habrá, al menos, una postergación del plan original.

En el caso de Juntos, la pelea entre los padrinos del triunfo este domingo se resumió a Larreta y Patricia Bullrich, los dos protagonistas en la última semana de campaña de Majorel. Incluso, el alcalde porteño aportó insumos y encuestas, además de estrategia en el mensaje de la candidata de Juntos.

Dentro del plano local, toda la tropa de la coalición desembarcó y espera que esto tenga continuidad en 2023. Aunque antes, deberán limar algunas asperezas que cada vez se disimulan menos entre el senador Luis Juez y el diputado Rodrigo de Loredo.

Como en cualquier pueblo, esta elección esconde una historia de infierno grande: Henry Dellarossa, el padre de Pedro, fue algo así como un refundador de Marcos Juárez. Pese a haber sido el delegado militar en la ciudad desde 1979. Con el retorno a la democracia, gambeteó a la euforia por los grandes movimientos políticos, se recluyó en el vecinalismo y fue electo intendente. Tejió una alianza estratégica con el por entonces gobernador radical, Eduardo Angeloz.

Acuerdo que se rompió con la llegada de Ramón Mestre al Gobierno provincial.

En 1998, se sumó a la ola delasotista y se reconvirtió en aliado al peronismo cordobés. En 2006, cuando se pensó que dejaría en manos de su hijo la renovación municipal, eligió a Eduardo Avalle, por lo que Pedro debió conformarse con una concejalía. Tras el fallecimiento de Henry, Pedro abandonó el vecinalismo para incorporarse al PRO y hacer de Marcos Juárez el kilómetro cero de la coalición.

Ocho años después, Dellarossa hijo retiene su bastión con una candidata que iba de punto frente a la “topadora” Crescente.

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