El sistema financiero argentino se prepara para un cambio significativo en la gestión de la deuda de los consumidores. A partir del próximo 31 de agosto, las empresas fintech y billeteras virtuales contarán con una herramienta de cobro hasta ahora reservada casi exclusivamente para los bancos tradicionales: la autorización para debitar las cuotas de préstamos directamente de las cuentas bancarias de sus usuarios.
Esta nueva modalidad, denominada Cobro con Transferencia (CCT), responde a un reclamo histórico del sector fintech, que buscaba mecanismos más efectivos para contener un avance de la morosidad que se ha vuelto crítico en el último año. Según los datos oficiales más recientes, la falta de pago en los créditos otorgados por billeteras virtuales y financistas ha trepado al 25%, una cifra que duplica el 12% registrado en el sector bancario tradicional, el cual ya marca sus propios niveles récord desde 2010.
El funcionamiento del sistema será automático y, en la práctica, replicará la modalidad utilizada actualmente para el pago de tarjetas de crédito o servicios mensuales. Por ejemplo, si un usuario adquiere un crédito a través de una billetera como Mercado Pago, la entidad estará habilitada para extraer el monto de la cuota vencida de su cuenta sueldo, aunque esta se encuentre en un banco tradicional.
Para prevenir abusos, el BCRA ha establecido un marco de reglas claras: los prestamistas deberán notificar al cliente 24 horas antes de realizar el débito. Además, se ha limitado el margen de reintento: las entidades podrán realizar únicamente un intento inicial y hasta dos reintentos adicionales, programados a las 48 y 96 horas, respectivamente. Asimismo, la normativa garantiza al usuario la posibilidad de revocar el consentimiento del débito automático en cualquier momento, con efecto inmediato.
El diseño del CCT no es una iniciativa aislada, sino que fue inspirado en modelos de gestión de pagos electrónicos de países como Brasil, India y Australia, con un enfoque puesto en la transparencia y la prevención de fraudes. Con esta medida, el Banco Central busca inyectar mayor fluidez en la recuperación de créditos en un contexto donde, si bien el crecimiento de los deudores ha mostrado una leve desaceleración en el último mes —pasando del 11% al 11,5%—, la tendencia general sigue siendo ascendente tras diecisiete meses consecutivos de deterioro.



