El jefe del bloque macrista en la Cámara Alta, Martín Goerling, alineó su postura con el pedido de Mauricio Macri y advirtió que acompañarán la moción de censura si el Presidente no decide desplazar al jefe de Gabinete por sus irregularidades patrimoniales.
El bloque de senadores del PRO ha formalizado su postura de avanzar contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ante la presión ejercida por el entorno de Mauricio Macri. El senador misionero Martín Goerling calificó la permanencia del funcionario como un “capricho” y adelantó que, si la discusión llega al recinto, el espacio respaldará la remoción del cargo. Esta posición coloca al Gobierno en una situación crítica, ya que el radicalismo también ha expresado una “unanimidad” respecto a que Adorni no debe continuar en sus funciones, instando al Presidente a tomar una decisión antes de que el conflicto escale institucionalmente.
Puntos Claves
- Postura definitiva: Martín Goerling confirmó que el PRO votará a favor de la moción de censura o remoción si Milei no desplaza a Adorni por cuenta propia.
- Presión de Macri: La decisión del bloque responde a la directiva bajada la semana pasada por el expresidente Mauricio Macri, quien busca endurecer la postura del partido frente al Ejecutivo.
- Radicalismo en alerta: El senador radical Maxi Abad afirmó que existe una “unanimidad” respecto a la salida del funcionario, subrayando que el Gobierno tiene la responsabilidad de evitar un daño institucional mayor.
- Debilidad oficialista: Legisladores aliados advierten que la continuidad de Adorni impide el avance de cualquier otro tema en la agenda parlamentaria, generando una parálisis legislativa.
- Contexto de tensión: Mientras el oficialismo intenta evitar que el tema se trate en la sesión del jueves, el peronismo ya ha manifestado su intención de avanzar con la remoción apenas se abra el debate.
Opinión
La ratificación del PRO de que votará por la salida de Adorni demuestra que el “capricho” del Gobierno por sostener al jefe de Gabinete está costando el poco capital político que le quedaba en el Congreso. Ya no se trata solo de una embestida del peronismo, sino de una desafección de los aliados naturales del oficialismo que ven cómo la figura de Adorni se ha convertido en un ancla que hunde cualquier posibilidad de gestión legislativa. La insistencia de Milei en mantenerlo no solo expone una peligrosa debilidad institucional, sino que parece forzar una ruptura inevitable con sus socios, dejando al Ejecutivo en una soledad política que él mismo se ha encargado de construir.



