En medio de la profunda atomización del espacio, el peronismo conmemoró un nuevo aniversario del fallecimiento de Evita con actos separados y ausencias sugestivas. El gobernador priorizó La Plata junto a Julio Alak, mientras que el líder de La Cámpora pegó el faltazo en Moreno.
La conmemoración de un nuevo aniversario del paso a la inmortalidad de Eva Perón dejó al desnudo la persistente fractura en la cúpula del peronismo bonaerense. Axel Kicillof optó por mantenerse al margen de la convocatoria en Moreno —organizada por el PJ provincial donde se aguardaba a Máximo Kirchner, quien finalmente brilló por su ausencia— y encabezó una actividad reducida en Plaza Moreno junto al intendente platense Julio Alak. Mientras una silla vacía con el cartel del mandatario provincial marcaba distancias en el conurbano, la foto platense sirvió como un claro espaldarazo político a Alak en su carrera hacia la sucesión provincial, evidenciando que las tensiones internas y los armados políticos paralelos continúan marcando el pulso del movimiento de cara al reacomodamiento electoral.
Puntos Claves
- Actos separados: El peronismo mostró una vez más su falta de unidad territorial, con celebraciones aisladas que profundizaron las diferencias entre el axelismo y el cristinismo.
- El faltazo de Máximo: El líder de La Cámpora no se presentó en la convocatoria de Moreno, pese a que su presencia era dada por descontada en los círculos políticos.
- Gestos en La Plata: Kicillof se refugió en la capital provincial junto a Alak, blindando su propio espacio y relanzando la figura del intendente rumbo a 2027.
- Disputa territorial: La sucesión provincial y el control de los municipios clave, como La Plata, continúan siendo el epicentro de una puja sorda donde nombres como el de Florencia Saintout asoman en el tablero kirchnerista.
Opinión de ADN21
El peronismo bonaerense sigue atrapado en su propio laberinto de recelos y estrategias disímiles, incapaz de disimular las fracturas que lo atraviesan ni siquiera en fechas patrióticas tan sensibles como el aniversario de Evita. La ausencia de Máximo Kirchner en Moreno y la decisión deliberada de Kicillof de blindarse en La Plata junto a Julio Alak confirman que la tregua interna es frágil y circunstancial. En lugar de construir una síntesis política que contenga las tensiones, los distintos sectores prefieren medir fuerzas y armar trincheras propias. Si el espacio opositor principal no logra ordenar su conducción ni resolver sus ambiciones cruzadas, el costo político no será solo una disputa por parcelas de poder territorial, sino la profundización de una crisis de representación que el oficialismo nacional observa con evidente comodidad.



