El armado político de Axel Kicillof se prepara para definir un candidato único a la gobernación bonaerense hacia finales de este año, manteniendo la expectativa de una PASO que integre a nuevos actores del peronismo territorial.
El Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio que lidera Axel Kicillof, ha iniciado un proceso de ordenamiento político con el objetivo de asegurar la continuidad de su gestión en la provincia de Buenos Aires. La estrategia central consiste en definir un precandidato a gobernador antes de que culmine el 2026, buscando legitimar esta elección a través de unas primarias (PASO) que permitan ampliar el frente electoral. En este contexto, figuras como Gabriel Katopodis y Julio Alak han emergido como los principales referentes del axelismo en la carrera por la sucesión, aunque el escenario sigue siendo dinámico y abierto a otras alternativas dentro del peronismo.
Puntos Claves
- Objetivo de cierre: El axelismo busca tener definido un candidato o una estrategia de sucesión consolidada para finales de este año.
- Potenciales sucesores: Gabriel Katopodis busca posicionarse desde la gestión e infraestructura, mientras que Julio Alak apela a su trayectoria en distintos niveles del Estado para captar votos del peronismo.
- Interés en el Grupo AFA: El espacio de intendentes conformado por Federico Otermin, Federico Achaval, Gastón Granados y Nicolás Mantegazza es visto por el MDF como un actor clave para realizar una PASO competitiva y ordenada.
- Diversidad de aspirantes: Otros dirigentes como Jorge Ferraresi y el ministro de Salud, Nicolás Kreplak, también realizan movimientos políticos, lo que subraya la dispersión de opciones dentro del oficialismo bonaerense.
- Consolidación territorial: El Grupo AFA aspira a erigirse como una “cuarta pata” del peronismo provincial, junto al kirchnerismo, el axelismo y el massismo, consolidando su peso político tras los resultados electorales previos.
Opinión de ADN21
El axelismo se encuentra en una encrucijada táctica: necesita mostrarse como el espacio que garantiza la continuidad de la gestión provincial, pero carece de un sucesor indiscutido que aglutine el apoyo de todas las facciones. La apuesta por una PASO con el Grupo AFA es una jugada de riesgo calculado; puede ser la llave para legitimar a un candidato en un peronismo fragmentado, o bien el catalizador que termine exponiendo las debilidades estructurales del sector de Kicillof. Mientras los intendentes del conurbano cobran fuerza como arquitectos de su propio destino, el gobernador tiene el desafío de mantener la unidad del MDF sin que la dispersión de sus ministros convierta la sucesión en una batalla fratricida. En la provincia, el tiempo electoral suele ser un juez implacable, y la definición de fin de año marcará quién lidera el peronismo que viene.



