Polémica en los escritorios: La FIA sanciona a Franco Colapinto tras la carrera y aplica un castigo inédito a Kimi Antonelli

La Federación Internacional del Automóvil (FIA) desató una fuerte controversia en el paddock tras el Gran Premio de Cataluña al aplicar una penalización al argentino Franco Colapinto que lo hace retroceder en el clasificador oficial. Al mismo tiempo, el organismo emitió una inédita sanción de tiempo a Andrea Kimi Antonelli a pesar de haber abandonado la competencia, una resolución que instó a revisar el propio reglamento ante evidentes ambigüedades en el procedimiento.

Puntos clave

  • Sanción y retroceso para Colapinto: Franco Colapinto recibió un recargo de 10 segundos y la quita de un punto en su licencia por no reducir la velocidad “de forma perceptible” bajo bandera amarilla durante el Virtual Safety Car (VSC), cayendo del 8° al 10° puesto de la clasificación final.
  • Castigo estéril a Antonelli: Tras una denuncia de McLaren, los comisarios comprobaron que el líder del Mundial excedió los límites de pista en más de cuatro ocasiones e impusieron un recargo de 5 segundos a su Mercedes, una medida inocua dado que el italiano ya había abandonado en la vuelta 61.
  • Inconsistencia de criterios: Los sistemas automáticos de la FIA también señalaron a Lewis Hamilton por la misma acción del VSC, pero su investigación fue descartada de inmediato en carrera sin llegar a los comisarios deportivos.
  • Sospechas por Mónaco: En el paddock se vincula el severo castigo a Colapinto con una presunta represalia política tras el reclamo formal que la escudería Alpine realizó contra la FIA en el pasado Gran Premio de Mónaco por errores de la dirección de carrera.
  • Multa económica a Williams: La escudería de Grove recibió una sanción de 10.000 euros (5.000 por cada monoplaza) debido a infracciones en los procedimientos de apoyo en la grilla de largada de Carlos Sainz y Alex Albon.

El cierre del Gran Premio de Cataluña se trasladó de forma abrupta de la pista a las oficinas de los comisarios deportivos. La detención del Aston Martin de Fernando Alonso en la vuelta 37 por fallas en su unidad de potencia Honda provocó la salida del Virtual Safety Car (VSC) en un punto neurálgico de la carrera, forzando a los pilotos a apurar el ritmo al límite para aprovechar la ventana de paradas en boxes. Esa velocidad en el umbral del reglamento activó las alertas automáticas de la FIA sobre los monoplazas de Lewis Hamilton y Franco Colapinto. Sin embargo, mientras el caso del británico fue archivado en carrera sin mayores explicaciones, el de Alpine quedó bajo bandera de investigación para el final del domingo.

En su comparecencia ante las autoridades, Colapinto y los ingenieros de Alpine demostraron mediante la telemetría que el piloto reaccionó y disminuyó la velocidad en el sector señalizado con bandera amarilla. Si bien la FIA reconoció el gesto técnico del argentino, los comisarios dictaminaron que la desaceleración fue “ligera” y “no perceptible”, penalizándolo con 10 segundos adicionales a su tiempo de carrera. La resolución generó indignación en el garaje del piloto pilarense, dado que sus registros en dicho sector fueron prácticamente idénticos a los del resto de la parrilla y el reglamento carece de una medida cuantificable para defenderse. El recargo golpeó de lleno la cosecha de la escudería, relegando a Colapinto de un sólido octavo puesto a un magro décimo lugar. En los pasillos del circuito, la severidad de la sanción se interpretó como un pase de facturas por la protesta de resultados que Alpine ejecutó contra la federación en Mónaco.

Por otra parte, la FIA rozó el absurdo al resolver la investigación sobre Andrea Kimi Antonelli. Advertidos por sus propios sistemas, en el muro de McLaren habían instado a Lando Norris a presionar al italiano debido a reiteradas violaciones a las líneas del circuito. Tras constatar que el Mercedes efectivamente había superado los límites de pista en más de cuatro oportunidades —varias de ellas omitidas por los sensores automáticos—, los comisarios le aplicaron una sanción de cinco segundos de tiempo añadido. La polémica radica en que Antonelli ya se encontraba fuera de competencia tras romper su motor en la vuelta 61; la FIA optó por un castigo estéril en los papeles en lugar de aplicar el protocolo habitual de arrastrar la penalización en posiciones de parrilla para la siguiente cita del campeonato del mundo.

Para completar un domingo adverso en los escritorios, la escudería Williams abandonó Cataluña con una penalización económica de 10.000 euros por fallas de coordinación en la grilla de partida. El equipo incurrió en dos despropósitos diferentes antes de la señal acústica de los 15 segundos previos a la largada: en el garaje de Alex Albon, los mecánicos aprisionaron el cableado de las mantas térmicas al bajar el coche de los gatos, siendo incapaces de retirarlo a tiempo; en tanto, en el cajón de Carlos Sainz, los asistentes olvidaron una caja negra sobre el césped del circuito. Ambas negligencias se tradujeron en dos multas consecutivas de 5.000 euros para la estructura británica.

spot_img