El jefe de Gabinete exigió públicamente que la vicepresidenta dé un paso al costado tras cuestionar la salud mental del mandatario en redes sociales. La jugada del funcionario eleva la disputa interna a un plano institucional de extrema gravedad, dado el origen electivo del cargo de la titular del Senado.
La escalada en la cúpula del oficialismo alcanzó un punto de máxima tensión institucional luego de que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, le exigiera formalmente la renuncia a la vicepresidenta Victoria Villarruel. La reacción del funcionario se produjo tras las duras declaraciones en las que la titular del Senado puso en duda la salud mental de Javier Milei y lo acusó de replicar “persecuciones imaginarias”, luego de que el Presidente compartiera un posteo de la diputada Lilia Lemoine. En declaraciones radiales, Santilli calificó los dichos de Villarruel como una “barbaridad, un disparate y una falta de respeto” impropia de quien integró la fórmula presidencial, desafiándola a abandonar su puesto si no está de acuerdo con el rumbo del Gobierno. La gravedad institucional radica en que, a diferencia de los funcionarios designados por decreto, la Vicepresidenta fue ungida por el voto popular, por lo que la exigencia de dimisión formulada por el peso pesado del Gabinete configura un conflicto político de proporciones inéditas.
Puntos Claves
- Pedido formal de dimisión: Diego Santilli le exigió públicamente a Victoria Villarruel que “dé un paso al costado” y abandone la vicepresidencia de la Nación.
- Escala institucional: El pedido adquiere máxima relevancia al provenir del funcionario con mayor peso político dentro de la estructura del Poder Ejecutivo.
- El detonante de la crisis: La exigencia surge como respuesta a los cuestionamientos de Villarruel sobre la salud mental de Javier Milei y sus críticas a los posteos replicados por el mandatario.
- La legitimidad de origen: Analistas y referentes advierten sobre la gravedad institucional que implica solicitar la renuncia a una funcionaria que accedió al cargo a través del sufragio popular.
Opinión de ADN21
El pedido de renuncia formulado por el jefe de Gabinete contra la vicepresidenta cruza una línea de no retorno, transformando los habituales chisporroteos de redes sociales en una crisis institucional de profunda gravedad para la administración. Exigirle la dimisión a una funcionaria que ostenta legitimidad popular directa, a raíz de un cruce por la salud mental y los delirios virtuales del Presidente, desnuda la descomposición acelerada de un esquema de poder donde la interna devoró cualquier atisbo de cohesión de gestión. Mientras el país demanda previsibilidad y respuestas económicas urgentes, la cúpula gobernante se encierra en una lógica autodestructiva, poniendo en riesgo la gobernabilidad y demostrando que su mayor amenaza no habita en la oposición, sino en la inestabilidad de su propio vértice de mando.



