Las 41 federaciones que integran la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol se reunieron y decidieron rechazar el proyecto impulsado por Gianni Infantino para incorporar capitales privados en la Copa del Mundo. Con este bloque y el de la UEFA, el plan queda al borde de la derrota.
La crisis institucional en el fútbol mundial escaló de manera formal luego de que la Concacaf se uniera a la postura de la UEFA y rechazara de forma categórica el proyecto denominado FIFA Forward Enterprise (FFE). Tras un cónclave entre los presidentes de las 41 federaciones miembro de la región —lideradas por organizaciones como las de Estados Unidos, México y Canadá—, el organismo emitió un comunicado expresando su profunda preocupación por la falta de garantías procesales, los plazos artificiales y la ausencia de revisión por los órganos de gobierno pertinentes. La propuesta de la FIFA, que busca involucrar financiamiento privado vendiendo participaciones en la Copa del Mundo para sostener los programas de desarrollo, requiere una mayoría simple de 106 votos sobre un total de 211 miembros. Con los 55 votos en contra de la UEFA y las 41 adhesiones de la Concacaf, la oposición acumula ya 96 sufragios adversos, poniendo contra las cuerdas la iniciativa de Gianni Infantino mientras el resto de las confederaciones evalúan sus posturas.
Puntos Claves
- Frente común: La Concacaf y sus 41 federaciones respaldaron el boicot iniciado por la UEFA, hundiendo las expectativas de aprobación rápida del proyecto de la FIFA.
- Cuestionamientos al proceso: Los miembros criticaron la falta de transparencia, los plazos exiguos impuestos por la dirigencia y la escasa participación de los órganos de gobernanza.
- Cuestión de fondos: Las asociaciones cuestionaron la necesidad imperiosa de recurrir a capitales privados tras haber concluido la Copa del Mundo más rentable de la historia.
- Margen crítico: Con 96 votos en contra confirmados entre europeos y norte/centroamericanos, la iniciativa está a solo diez rechazos de alcanzar la minoría de bloqueo definitiva sobre el total de 211 federaciones.
Opinión de ADN21
El contundente rechazo de la Concacaf al plan financiero de Gianni Infantino desnuda un profundo desgaste en la relación entre las bases asociativas y la cúpula de Zúrich, poniendo en evidencia que el negocio global del fútbol no tolera atajos de gobernanza ni negociados a espaldas de sus miembros. Pretender subastar participaciones de la Copa del Mundo a inversores privados bajo la excusa de financiar el desarrollo, justo después del mundial más lucrativo de la historia, es una maniobra tan innecesaria como peligrosa para la soberanía del deporte. Si la FIFA insiste en imponer sus ambiciones corporativas mediante plazos artificiales, el tsunami político desatado por Europa y América del Norte terminará dinamitando la autoridad del presidente y reconfigurando el tablero de poder del fútbol planetario.



