El IPC del Indec cortó una racha alcista de 10 meses y registró la variación más baja desde noviembre pasado. Con los alimentos casi congelados en el inicio de mayo y un fuerte control sobre las tarifas de servicios públicos, el equipo económico de Luis Caputo confía en consolidar la tendencia a la baja pese a los ajustes en combustibles y transporte.
La inflación de abril se ubicó en el 2,6%, lo que representa una caída de 0,8 puntos respecto al dato de marzo (3,4%). Esta desaceleración interrumpió una tendencia de subas mensuales consecutivas que se extendía desde hacía casi un año, dejando la inflación interanual en 32,4% y el acumulado de 2026 en 12,3%. Según el Indec, el rubro Transporte (4,4%) lideró los incrementos debido al precio de los combustibles, seguido por Educación (4,2%). En contraste, Alimentos y bebidas registró una suba de apenas 1,5%, el dato más bajo del mes. El ministro Luis Caputo destacó que se trata de la inflación núcleo más baja desde octubre. Para mayo, las consultoras privadas proyectan un índice cercano al 2,2%, impulsado por la estabilidad en el precio de la comida y la estrategia oficial de aplicar bonificaciones en las boletas de gas y luz para mitigar el impacto del invierno.
El veranito estadístico y el dilema del bolsillo El dato del 2,6% es, sin duda, una victoria táctica para el Palacio de Hacienda. Lograr quebrar la inercia alcista de diez meses le otorga al Gobierno un respiro político justo cuando el consumo interno muestra señales de fatiga. Sin embargo, la narrativa oficial de la “deflación en alimentos” —que algunas consultoras ya empiezan a medir en la primera semana de mayo— choca de frente con la realidad de los precios regulados.
Es una economía de dos velocidades: mientras los productos de góndola se estabilizan por la brutal caída de la demanda, el Estado sigue corrigiendo precios relativos en transporte, combustibles y tarifas. El éxito de mayo dependerá exclusivamente de la pericia para administrar el “amortiguador” de YPF y los topes en los servicios públicos. El Gobierno está usando el ancla tarifaria y el congelamiento de hecho del consumo como herramientas para perforar el 2%. La pregunta es cuánto tiempo puede sostenerse esta paz cambiaria y de precios antes de que la presión por los costos de energía y transporte obligue a un nuevo sinceramiento que reavive la llama inflacionaria.
Puntos Claves
- Freno a la escalada: El IPC de 2,6% en abril es el menor registro en cinco meses y quiebra una tendencia alcista de 10 meses.
- Alimentos como ancla: El rubro de Alimentos y bebidas subió solo 1,5% en abril; para mayo, consultoras como EconViews ya detectan deflación del 0,1% en la primera semana.
- El peso de los Regulados: Transporte (4,4%) y Educación (4,2%) fueron los rubros que más crecieron, impulsados por combustibles y ajustes estacionales.
- Estrategia de mayo: El Gobierno extendió por 45 días el sistema de “amortiguador” en combustibles de YPF y aplicará bonificaciones del 25% en gas y 10,5% en luz para contener el índice.
- Proyecciones optimistas: Tanto el REM del Banco Central como las consultoras privadas (EcoGo, C&T) sitúan la inflación de mayo en torno al 2,2% o 2,3%.
- Diferencias regionales: Mientras que en el GBA el mayor impacto se dio en Vivienda y tarifas, en el interior del país (Noreste y Noroeste) la incidencia más fuerte sigue siendo el rubro Alimentos.



