Por ADN21
Javier Milei sostiene al jefe de Gabinete no por convicción, sino por el temor a que su caída arrastre a Karina Milei a la trama de la estafa cripto Libra. Mientras Patricia Bullrich lanza un ultimátum exigiendo su declaración jurada, la Casa Rosada diseña un operativo de supervivencia mediática para evitar el colapso de la gestión.
El escándalo de corrupción que acorrala a Manuel Adorni ha mutado en una crisis de supervivencia para el núcleo duro del Gobierno. A pesar del desgaste en las encuestas y las presiones internas para forzar su salida, Javier Milei decidió blindar al jefe de Gabinete por temor a que una eventual destitución o renuncia arrastre a su hermana, Karina Milei. El trasfondo del blindaje apunta a la profunda implicación del funcionario en el Tech Forum y la estafa de la criptomoneda Libra. En paralelo, la interna oficialista estalló a cielo abierto: Patricia Bullrich, jefa de la bancada libertaria en el Senado, exigió la presentación inmediata de la declaración jurada de Adorni para sacar a la gestión del “empantanamiento”. Como respuesta, la Casa Rosada activó una contraofensiva que incluye entrevistas en canales oficialistas y una inminente conferencia de prensa, pateando la presentación de los números patrimoniales para fines de mayo.
El escudo humano de la Casa Rosada La política argentina está presenciando cómo el Gobierno libertario sacrifica su capital político para proteger su mayor talón de Aquiles. La confesión del contratista Matías Tabar ante la Justicia, confirmando que Adorni desembolsó u$s 245.000 en efectivo y sin facturar para refaccionar su casa en Indio Cuá, era motivo suficiente para un recambio de Gabinete en cualquier administración que enarbole la bandera de la transparencia. Sin embargo, en el “triángulo de hierro” la lógica es otra.
“Si van por mi hermana, me llevan a mí”, es la frase que repite Javier Milei en la intimidad de Olivos para justificar lo injustificable. La lectura del Presidente es lineal: entregar a Adorni es abrir la puerta para que la Justicia y la oposición avancen sobre Karina Milei. El jefe de Gabinete funciona hoy como un escudo humano para contener el daño expansivo de la trama Libra, la fallida criptomoneda gestada en el Tech Forum 2024 de la que Adorni iba a ser figura estelar este año.
Pero el asedio no solo es externo. La metrallada más letal provino del fuego amigo. Patricia Bullrich, operando desde el Senado, dinamitó la estrategia de dilación al exigir que Adorni muestre sus números “de inmediato”. Esta presión pública desató una guerra paralela: Karina Milei, que a principios de semana dudaba si sostener al funcionario tras un pedido de Luis Caputo, ahora se niega a soltarle la mano únicamente para no ceder ante Bullrich, con quien mantiene una relación de extrema tensión. Aunque en los pasillos resuena el nombre de Martín Menem como un reemplazo de emergencia —un cargo que el riojano rechaza en privado—, la orden presidencial es resistir.
Para ganar tiempo frente a la investigación del juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita, el Gobierno diagramó un operativo de control de daños. Adorni rompió el silencio en el canal oficialista Neura frente a Alejandro Fantino y prepara una conferencia de prensa en la Casa Rosada de la que aún se duda si aceptará preguntas. Mientras tanto, patean la presentación de la declaración jurada para el 31 de mayo, un plazo que desafía el ultimátum de Bullrich. Milei, intentando minimizar la fractura expuesta de su espacio, redujo el cruce a una anécdota mediática: “Patricia spoileó a Manuel, adelantó lo que efectivamente va a suceder”.
Pero en la política, cuando el Presidente asume personalmente el costo de proteger a un ministro acorralado por el enriquecimiento ilícito al grito de “ni en pedo se va”, el mensaje es claro: Adorni ya no es un funcionario, es el guardián de los secretos que podrían hacer caer al Gobierno.
Puntos Claves de la Crisis
- El pánico al efecto dominó: Milei sostiene que los ataques contra Adorni son, en realidad, una ofensiva contra Karina Milei (“Si van por mi hermana, me llevan a mí”). La caída del ministro arrastraría a la cúpula.
- El factor Libra: La principal hipótesis del blindaje es el nivel de involucramiento del jefe de Gabinete en el Tech Forum 2024 y su rol central en la promoción de la controvertida criptomoneda Libra.
- Fuego amigo en el Senado: Patricia Bullrich cruzó al Ejecutivo exigiendo celeridad para que el Gobierno salga de una gestión “empantanada”. El Presidente intentó bajarle el tono afirmando que la senadora solo “spoileó” los pasos a seguir.
- La guerra Karina-Bullrich: La hermana presidencial frena la salida de Adorni para no darle una victoria política a Bullrich. Como plan de contingencia, analizan a Martín Menem para el cargo, quien no tiene margen de negarse.
- El apriete judicial: La investigación del juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita avanza sobre el patrimonio y los viajes del funcionario, potenciada por la declaración judicial de los u$s 245.000 gastados en efectivo en refacciones.
- Contraofensiva mediática: Para ganar tiempo hasta la presentación de la declaración jurada (estimada para el 31 de mayo), Adorni programó apariciones en medios afines (Neura) y una conferencia en Casa Rosada previa a la reunión de Gabinete.



