“Escupe huevadas” y “fondo de olla”: el brutal ring libertario vuelve a enfrentar a Villarruel y Lemoine

En un momento donde la Casa Rosada demanda extrema cohesión para surfear los desbarajustes económicos y los recientes escándalos de corrupción, la interna de La Libertad Avanza volvió a detonar a la vista de todos. El letargo de la tregua oficialista se rompió en el escenario de siempre, las redes sociales, y tuvo a las mismas protagonistas de las batallas más feroces: la vicepresidenta Victoria Villarruel y la diputada nacional Lilia Lemoine.

El primer golpe, como marca el historial del conflicto, lo dio la legisladora y cosplayer. Aprovechando el comentario de un usuario que exigía la renuncia de la titular del Senado por “no formar parte del rumbo del gobierno”, Lemoine atizó el fuego con una descalificación directa hacia la capacidad intelectual y política de la compañera de fórmula de Javier Milei. “Se la votó para ser vicepresidente. Sólo tenía que ser mínimamente leal, humilde y callarse 4 años. No pudo. No le dan las neuronas”, disparó la diputada, sumando además que Villarruel quedó “dominada por el vicio del poder” y vaticinando que, de cara a las próximas elecciones, terminará siendo “fondo de olla de algún partido opositor”.

Lejos de resguardarse en el silencio institucional, Villarruel bajó al barro de X para asestar su contraataque, apuntando directamente a la legitimidad política de su detractora. La vicepresidenta le enrostró haber llegado a su banca escondida en “una lista sábana” y sentenció: “La desubicación de esta señora es equiparable a su falta de condiciones para representar el rol para el que fue votada”. La estocada final de la titular del Senado no ahorró en crudeza verbal: “Pedir silencio a los demás cuando ella escupe huevadas al por mayor es una más de sus tantas inconsistencias”.

Este nuevo capítulo de hostilidades expone la fragilidad de un vínculo que ya cuenta con intervenciones judiciales. En el pasado, Lemoine escaló los agravios tildando a la vicepresidenta de “nefasta”, “sanguijuela”, “garrapata” y “domadora de bombillas”, mandándola a limitarse a “seguir tocando la campanita del Senado”. Aquella escalada no fue gratuita: Villarruel avanzó con denuncias penales por delitos graves —incluyendo amenazas contra el orden constitucional— y logró que la Justicia le impusiera a la diputada un bozal legal a principios del año pasado.

Hoy, ese bozal parece haberse roto de manera definitiva, reabriendo una herida institucional en la cúpula del oficialismo justo cuando el presidente Javier Milei más necesita pacificar su propio frente interno.

Las claves de la interna al rojo vivo

  • El detonante: Lilia Lemoine reavivó la pelea al respaldar en redes sociales el pedido de renuncia de Victoria Villarruel, acusándola de desleal y sentenciando: “No le dan las neuronas”.
  • La respuesta del Senado: Villarruel contraatacó recordándole a la diputada que fue electa por arrastre en una “lista sábana”, tildándola de “desubicada” y afirmando que “escupe huevadas al por mayor”.
  • El contexto político: El cruce a cielo abierto se da en el momento de mayor vulnerabilidad del Gobierno, que intenta lidiar con una economía inestable y frenar los daños por recientes escándalos de corrupción.
  • El historial de agravios: La hostilidad de Lemoine no es nueva; previamente había llamado a la vicepresidenta “garrapata” y “domadora de bombillas”, acusándola de conspirar con el kirchnerismo a espaldas del Presidente.
  • El bozal legal roto: Las constantes provocaciones habían derivado en denuncias penales por parte de Villarruel, quien logró imponerle a la diputada una restricción legal a principios del año pasado, medida que acaba de ser abiertamente desafiada.
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