Las calles del Principado de Mónaco siempre prometen un desafío implacable, pero la edición 2026 elevó el caos a un nuevo nivel. En una tarde marcada por asfalto roto, banderas rojas y un sinfín de penalizaciones, Franco Colapinto libró una auténtica batalla de supervivencia a bordo de su Alpine, logrando cruzar la meta en la decimocuarta posición de una carrera que coronó al joven Kimi Antonelli como el ganador más precoz en la historia del trazado.
El domingo comenzó con buenas sensaciones para el piloto de Pilar. Tras una largada correcta y aprovechando el sorpresivo abandono temprano del Red Bull de Max Verstappen, Colapinto logró escalar posiciones y establecerse con ritmo en el duodécimo lugar. Sin embargo, el laberinto monegasco tenía preparadas sus trampas.
En la vuelta 38, el argentino ingresó a boxes para su cambio de neumáticos. Una parada más lenta de lo esperado lo devolvió a la pista en la decimoquinta colocación, pero el verdadero golpe llegó instantes después: una penalización por exceder el límite de velocidad en el pit lane, una infracción sorpresivamente común en la jornada que también sufrieron pilotos como su compañero Pierre Gasly, Lewis Hamilton y George Russell.
A partir de allí, la carrera de Colapinto entró en un embudo. Atrapado en una estrategia de tren de monoplazas implementada por Williams, el Alpine número 43 no encontró los espacios para avanzar en un circuito donde el sobrepaso es casi una utopía.
El clímax de la tensión llegó en el giro 60. Un fuerte choque de Lance Stroll obligó la salida del auto de seguridad, borrando las diferencias en la pista. En el relanzamiento, el impacto de Charles Leclerc exactamente en el mismo sector encendió las alarmas de la dirección de carrera. La detección de daños severos en el asfalto recientemente repavimentado de la última curva obligó a desplegar la bandera roja, deteniendo la actividad por casi 45 minutos y enfriando los neumáticos, y los ánimos, de todos los competidores.
El reinicio, con partida detenida, fue un absoluto desastre para las aspiraciones del argentino. Apenas en la primera curva, un toque de Fernando Alonso lo desestabilizó y lo mandó al fondo del pelotón. La fricción no terminó ahí: metros más adelante, Nico Hulkenberg embistió a Carlos Sainz en la horquilla, dejando al Williams del español a muy baja velocidad en la trayectoria de Colapinto, quien no pudo evitar el contacto en la curva ocho. Aunque la maniobra fue investigada por los comisarios, se determinó que fue un incidente de carrera sin sanción adicional para el argentino.
El clasificador final requirió de los despachos para definirse. Una penalización tardía a Sergio Pérez por mala ubicación en la grilla de reinicio le quitó el último punto al mexicano y le permitió a Colapinto escalar de la decimoquinta a la decimocuarta posición definitiva, en una carrera donde su compañero Gasly logró rescatar un valioso séptimo lugar.
La fatiga y el enojo por las oportunidades perdidas eran evidentes al bajarse del auto. Al analizar su domingo, Franco fue contundente respecto a los problemas técnicos y el caos final: “La sanción creo que fue por el sistema. Fue muy frustrante porque no salió nada. El relanzamiento fue un desastre. Con bronca por no terminar más arriba”.
Sin margen para el lamento, la Fórmula 1 empaca rápidamente para cruzar a España, donde el circuito de Barcelona-Cataluña será la próxima prueba de fuego para que el argentino y el equipo Alpine busquen la revancha.



