Según estimaciones privadas, el índice de precios al consumidor de junio se ubicaría en 1,9%, consolidando la tercera baja consecutiva y ratificando la tendencia a la desaceleración del costo de vida.
La economía argentina transita una fase de desinflación consistente. Las proyecciones privadas anticipan que, en junio, el índice de precios al consumidor perforará el piso del 2%, situándose en 1,9%. Si bien la variación interanual mostraría un leve incremento (33,6% frente al 33,2% de mayo), este fenómeno se debe puramente a una cuestión técnica de comparación de base estadística respecto a junio de 2025. La consolidación del rubro alimentos como ancla de esta desaceleración es el factor determinante para este resultado, a pesar de los ajustes puntuales en servicios y otros sectores que mantuvieron presión sobre el índice.
Puntos Claves
- Quiebre de barrera: Las consultoras CyT Asesores Económicos y EcoGo proyectan una inflación mensual del 1,9%, marcando el registro más bajo desde agosto de 2025.
- Tendencia consolidada: Tras el pico de 3,4% registrado en marzo, el índice acumula tres meses consecutivos de baja, lo que valida la estrategia oficial de desinflación.
- Dinámica de alimentos: El rubro alimentos y bebidas mostró una notable desaceleración, con variaciones semanales por debajo del 0,5% y una proyección mensual del 1,5% al considerar consumo dentro y fuera del hogar.
- Presiones sectoriales: A pesar de la baja general, se registraron incrementos en otros sectores, tales como el rubro de equipamiento del hogar —impulsado por la suba en el servicio doméstico— y el tabaco.
- Cronograma oficial: El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) tiene previsto publicar el dato oficial de inflación el próximo 14 de julio.
Opinión de ADN21
El dato de junio no es solo un número más en la planilla del Indec; es la confirmación de que la estrategia de estabilización ha logrado domar la inercia inflacionaria que amenazaba con desbocarse a principios de año. Perforar el 2% mensual es una victoria simbólica y operativa para un Gobierno que necesita imperiosamente mostrar resultados tangibles en su plan económico mientras atraviesa turbulencias políticas. Sin embargo, la batalla contra la inflación no ha terminado: el desafío para la gestión de Diego Santilli será ahora evitar que este enfriamiento de precios se traduzca en un estancamiento de la actividad. El vaso está medio lleno en desinflación, pero el verdadero examen será demostrar que esta caída de precios es sostenible sin sacrificar el crecimiento necesario para el segundo semestre.



