Lewis Hamilton admitió con crudeza que la escudería Ferrari se encuentra todavía muy lejos de Mercedes en términos de potencia pura, sembrando serias dudas sobre la posibilidad de erradicar esa desventaja técnica en lo que resta del año. A pesar de las actualizaciones permitidas por el ADUO, el siete veces campeón del mundo reconoció el abismo de rendimiento que separa a los motores de Brixworth y Maranello tras ceder casi 27 segundos frente al ganador en el Gran Premio de Austria.
El fin de semana en el Gran Premio de Austria devolvió a la realidad a los tifosi y al propio Lewis Hamilton. La expectativa de pelear de igual a igual en la altitud de Spielberg se transformó en un monólogo de las Flechas Plateadas, dejando al descubierto las severas carencias que padece la actual unidad de potencia de Ferrari. El quinto puesto final del británico, matizado por una notable diferencia de casi 27 segundos con respecto al vencedor George Russell, desnudó los límites de un monoplaza que sufre de forma dramática cuando el acelerador a fondo es el protagonista del sector.
La competencia se estructuró bajo un guion de resistencia estéril para el siete veces campeón del mundo. En los primeros metros, la experiencia de Hamilton le permitió traccionar de forma impecable para acomodarse como el escolta inmediato de Russell. No obstante, el espejismo de paridad se disolvió al cabo de unos pocos giros: el ritmo del Ferrari comenzó a desplomarse debido a un severo problema de sobrecalentamiento que afectó el equilibrio general, transformando la conducción en un ejercicio de constantes deslizamientos sobre el asfalto. Esa inestabilidad lo convirtió en una presa accesible para las remontadas de Max Verstappen, Andrea Kimi Antonelli y Oscar Piastri, relegándolo a cruzar la bandera a cuadros en un amargo quinto lugar.
Puntos clave
- Brecha alarmante en las rectas: Hamilton reveló que la telemetría del viernes expuso una pérdida de seis décimas de segundo en las rectas del Red Bull Ring frente a Mercedes, obligándolo a forzar el monoplaza en las curvas para compensar el déficit.
- Calvario en carrera: Tras una largada prometedora donde sostuvo el segundo lugar, el británico sufrió una altísima degradación de neumáticos y problemas de sobrecalentamiento, cayendo hasta la quinta posición final por detrás de George Russell, Max Verstappen, Andrea Kimi Antonelli y Oscar Piastri.
- Pesimismo a corto plazo: El piloto de Ferrari dudó abiertamente de que la desventaja en la unidad de potencia pueda corregirse en una sola temporada, argumentando que el desarrollo, testeo e introducción de mejoras estructurales requiere de “meses y meses” de trabajo.
- Pronóstico sombrío para Silverstone: De cara a la próxima cita del calendario, Hamilton advirtió que el circuito británico representará un desafío sumamente complejo debido a sus extensas rectas, donde el talón de Aquiles de la Scuderia volverá a quedar en evidencia.
Al bajarse del habitáculo, Hamilton fue categórico al diagnosticar la raíz del problema en los micrófonos de Sky Sport F1. Explicó que el viernes las simulaciones arrojaban que Ferrari mandaba en las zonas reviradas, pero la realidad en las rectas era demoledora: “Perdíamos seis décimas en las rectas respecto a Mercedes”. El británico reconoció el esfuerzo del equipo para corregir el balance durante la noche del sábado, pero la degradación en tandas largas arruinó cualquier flexibilidad estratégica. El motor Mercedes se escapaba con extrema facilidad en cada aceleración, obligando a los pilotos del Cavallino Rampante a tomar riesgos desmedidos en los ingresos a las curvas para intentar maquillar la brecha de velocidad final.
El análisis más preocupante llegó cuando se proyectó el futuro de la temporada 2026. Fiel a su estilo reflexivo, Hamilton enfrió las expectativas de una evolución inmediata por parte de los ingenieros de Maranello,iniestros manifestando que la distancia con los desarrollos de Brixworth es demasiado profunda como para ser neutralizada en un solo campeonato. El británico enfatizó que los procesos de diseño, simulación y homologación de componentes motrices demandan plazos extensos, por lo que la Scuderia deberá mentalizarse para afrontar una seguidilla de Grandes Premios sumamente espinosos. Con Silverstone en el horizonte inmediato, el británico concluyó con un pragmatismo absoluto: a pesar de su histórico idilio con el trazado de su país, las largas rectas del trazado inglés volverán a poner a prueba la paciencia de Ferrari.



