Kicillof rompe el silencio y desafía a Cristina: “Si quieren otro candidato, vamos a una PASO”

Tras el último discurso del líder de La Cámpora en Parque Lezama, la relación entre el Gobernador y la cúpula kirchnerista llegó a un punto de no retorno. En La Plata advierten que, ante la falta de diálogo, la competencia electoral es la única salida para resolver la fractura interna.

El vínculo político entre Axel Kicillof y los Kirchner atraviesa su momento más crítico, con ocho meses de distanciamiento absoluto y una desconfianza mutua que parece insalvable. El reciente discurso de Máximo Kirchner en Parque Lezama terminó de dinamitar cualquier posibilidad de consenso, al exponer la fractura pública del espacio y sugerir que el Gobernador no es el candidato natural del sector. Ante este escenario, el mandatario bonaerense ha decidido no forzar encuentros con el líder de La Cámpora, proyectando un escenario de competencia interna donde no teme enfrentar a un representante avalado por Cristina Fernández de Kirchner en unas PASO, bajo la convicción de que el peronismo no está en condiciones de sostener una candidatura de unidad.

Puntos Claves

  • Ruptura total: La relación entre el Gobernador y la familia Kirchner está formalmente quebrada, sin perspectivas de una tregua cercana tras los reproches cruzados y la ausencia de diálogo.
  • La postura de La Cámpora: Máximo Kirchner aprovechó el acto por la libertad de Cristina para marcar su conducción y cuestionar la figura de Kicillof, calificando de “candidatos por default” a quienes no se alinean bajo sus directivas.
  • La respuesta desde La Plata: En el entorno del Gobernador consideran que el kirchnerismo utilizó la situación judicial de la expresidenta para legitimar la autoridad de Máximo, lo que calificaron como una “estafa” política hacia el mandatario.
  • Competencia abierta: Kicillof se muestra dispuesto a ir a unas Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) contra cualquier candidato que elija CFK, incluyendo nombres como Massa, Moreno o Grabois, confiando en su peso electoral propio.
  • El fantasma de 2003: En La Plata temen que, si el Gobierno nacional logra derogar las PASO, el peronismo termine fragmentado en la elección general, repitiendo un esquema de dispersión similar al de la histórica elección que consagró a Néstor Kirchner.

Opinión

La decisión de Kicillof de plantarse ante las exigencias de La Cámpora marca un cambio de paradigma en el peronismo: el fin de la era del “delegado”. Mientras el cristinismo insiste en reclamar gratitud y sumisión, el Gobernador ha optado por la validación democrática de las urnas, asumiendo que cualquier acuerdo de cúpula hoy es inviable. Esta guerra total no solo expone las miserias de un espacio que parece priorizar la autopsia de sus derrotas sobre la construcción de una alternativa de futuro, sino que pone al descubierto la orfandad política de una fuerza que, al no tolerar liderazgos con autonomía, se encamina irremediablemente hacia su propia fragmentación. Si el peronismo termina dirimiendo sus diferencias en la elección general, el costo de este capricho institucional podría ser, precisamente, el escenario que los Kirchner dicen querer evitar: la victoria definitiva de la derecha

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