En una jornada que marca un antes y un después para la temporada 2026, la Federación Internacional del Automóvil ha tomado una decisión drástica para corregir el rumbo técnico de la categoría. Con el Gran Premio de Miami en el horizonte, el organismo rector logró lo que parecía imposible en medio de la “guerra abierta” institucional: una votación con “UNANIMIDAD” absoluta para implementar cambios que afectan desde la gestión de energía en clasificación hasta la seguridad en las largadas.
La narrativa de la clasificación sufrirá una transformación profunda. En su incansable “Búsqueda del rendimiento”, la FIA decidió reducir la recarga máxima de energía de 8 MJ a 7 MJ, una medida diseñada quirúrgicamente para que el llamado superclipping no supere los 4 segundos por vuelta. Sin embargo, para no sobrecargar a los pilotos en su gestión energética, se compensó con un aumento de la potencia máxima de este sistema, que salta de los 250 kW a los 350 kW, agilizando los tiempos de recarga en los momentos de máxima exigencia.
Pero no todo es velocidad pura; la seguridad y la consistencia en carrera han sido los pilares de esta reforma. A partir de Miami, el modo Boost tendrá un techo de +150 kW, mientras que el despliegue del MGU-K se volverá más estratégico: mantendrá su furia de 350 kW en zonas de aceleración clave, pero se verá limitado a 250 kW en los sectores más trabados del circuito para evitar diferenciales de velocidad peligrosos.
Quizás el cambio más innovador llega en el momento de mayor tensión: el inicio de la carrera. La FIA ha desarrollado un sistema de “detección de arranque con baja potencia” que actuará como un ángel de la guarda para aquellos monoplazas que sufran una aceleración anormal tras soltar el embrague. En estos casos, el MGU-K se activará automáticamente para garantizar un mínimo de tracción, mientras que un sistema de luces intermitentes laterales y traseras avisará a los rivales que vienen por detrás para evitar colisiones en cadena.
Finalmente, la categoría ha escuchado los reclamos por la visibilidad en mojado. Con mantas térmicas más calientes para los neumáticos intermedios y una simplificación de las luces traseras para que las señales sean más claras en medio del spray, la F1 busca que la lluvia sea sinónimo de espectáculo y no de peligro extremo.
Resumen de los cambios (Puntos clave)
- Clasificación eficiente: Se reduce la recarga máxima a 7 MJ para limitar el superclipping, pero se aumenta su potencia a 350 kW para reducir el trabajo del piloto.
- Potencia controlada: El modo Boost se limita a +150 kW y el MGU-K bajará a 250 kW en zonas que no sean de aceleración clave.
- Largadas seguras: Se estrena un sistema de detección de baja aceleración con despliegue automático de potencia y alertas visuales intermitentes.
- Mejoras en lluvia: Mayor temperatura en mantas térmicas para neumáticos intermedios y reducción del ERS en condiciones de baja adherencia.
- Valla invicta técnica: Se implementará un reinicio del contador de energía en la vuelta de formación para evitar inconsistencias del sistema.
- Consenso total: La normativa fue aprobada por unanimidad y entrará en vigor a partir del próximo GP de Miami.



