Ravier no descartó un dólar a $ 1.800: el Gobierno abrió la puerta a una suba del dólar y generó duras críticas en la previa electoral

El vocero Adrián Ravier no descartó que la cotización cambiaria sufra una corrección del 20 por ciento en los próximos meses. Aunque minimizó el efecto sobre los ingresos, sus declaraciones encendieron alarmas y generaron duras reacciones en el arco político y mediático.

En una jugada poco habitual para los estándares de comunicación de la gestión económica, el vocero oficial Adrián Ravier reconoció públicamente que ve como una posibilidad real que el dólar alcance los $1.800 en los próximos meses. Con el tipo de cambio rondando los $1.500, este salto implicaría una devaluación cercana al 20 por ciento, un escenario que el funcionario intentó calificar como una corrección “mínima” y sin un impacto significativo en los bolsillos. Ravier descartó de plano la posibilidad de un “temblor” financiero comparándolo con crisis históricas como la de 2002 o la salida de la convertibilidad macrista, argumentando que el superávit y la compra de reservas del Banco Central respaldan la estabilidad. Sin embargo, las declaraciones cayeron mal en plena antesala del año electoral y fueron cruzadas con dureza por analistas y medios afines, que advirtieron sobre la inconveniencia de instalar expectativas de devaluación en una economía que aún lidia con la recesión y la contracción del consumo.

Puntos Claves

  • Proyección oficial: Ravier admitió que el tipo de cambio podría trepar hasta los $1.700 o $1.800, restándole dramatismo a una suba del 20 por ciento.
  • Minimización del impacto: El vocero aseguró que una corrección de esa magnitud no afectará severamente los ingresos de los argentinos ni desatará una crisis cambiaria.
  • Parámetros históricos: Para fundamentar su tranquilidad, contrastó el escenario actual con las mega devaluaciones del pasado, afirmando que nadie proyecta saltos a valores de $4.500 o $6.000.
  • Fuego amigo y críticas: Las afirmaciones generaron un fuerte rechazo en el plano político y mediático; figuras periodísticas cuestionaron la oportunidad del mensaje, señalando que alienta la dolarización de carteras y expone flancos débiles en la estrategia comunicacional del Gobierno.

Opinión de ADN21

Instalar la posibilidad de una devaluación del 20 por ciento desde la propia vocería presidencial es, como mínimo, un error no forzado en el tablero de la comunicación económica. En la Argentina, donde la memoria social está marcada a fuego por las crisis cambiarias, mencionar cifras al alza sin un consenso férreo rompe la frágil expectativa de estabilidad que el Ejecutivo intenta consolidar a fuerza de superávit y control inflacionario. Aunque técnicamente un reacomodamiento del tipo de cambio pueda formar parte de las variables contempladas por los analistas, verbalizarlo desde el poder político no hace más que alimentar la incertidumbre y regalarle argumentos a la oposición. El Gobierno ha construido su capital político sobre la promesa de previsibilidad; coquetear con subas del dólar en voz alta es abrir una puerta que, una vez empujada, resulta muy difícil de volver a cerrar.

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