Tensión en el Senado: Bullrich activa un “backchannel” con Villarruel y el peronismo para destituir a Adorni. La Vicepresidenta convocó a sesión para “que se vote lo que se tenga que votar”. El peronismo, liderado por José Mayans, presentó un proyecto para interpelar al jefe de Gabinete y votar una moción de censura para removerlo de su cargo.
El escenario político en el Congreso ingresó en una fase de aceleración que amenaza con propinarle un golpe histórico a la estructura del Poder Ejecutivo. En una maniobra silenciosa pero coordinada, la senadora Patricia Bullrich activó canales de diálogo reservados con la vicepresidenta Victoria Villarruel y las principales espadas del peronismo con un objetivo explícito: articular los consensos necesarios en el recinto para dictaminar la remoción del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
El detonante institucional se consolidó este jueves, luego de que Villarruel se comunicara directamente con Bullrich tras finalizar la mesa política en la Casa Rosada. Sin rodeos, la titular del Senado le anticipó que abrirá las puertas del recinto para habilitar el debate. “El jueves va a haber sesión y que se vote lo que se tenga que votar, lo de Adorni es insostenible”, habría sido la tajante sentencia de la Vicepresidenta, un movimiento que le permite a Bullrich saborear una revancha política contra el entorno de Karina Milei.
La embestida opositora no es nueva, pero ha ganado un volumen determinante. Ya en mayo, José Mayans, presidente del interbloque peronista, había presionado formalmente a Bullrich en Labor Parlamentaria para exigir la presencia del funcionario, argumentando que la citación al jefe de Gabinete es una obligación constitucional y no una concesión sujeta a la voluntad del Gobierno. Ante la falta de respuestas satisfactorias, una coalición compuesta por Mayans, Anabel Fernández Sagasti, Juliana di Tullio, Martín Soria, Fernando Salino, Mariano Recalde, Wado De Pedro y Jorge Capitanich formalizó un proyecto de resolución que va más allá de las explicaciones: promueve una moción de censura para remover de manera directa a Adorni de sus funciones.
Puntos clave
- Convocatoria al recinto: Victoria Villarruel le comunicó a Patricia Bullrich que abrirá el recinto el próximo jueves para la interpelación a Manuel Adorni, tras calificar su situación como “insostenible”.
- Proyecto de remoción: El interbloque peronista, junto a senadores aliados, presentó un proyecto de resolución para interpelar al jefe de Gabinete y votar una moción de censura que permita removerlo, amparándose en el artículo 101 de la Constitución Nacional.
- La matemática de los votos: Se requiere una mayoría absoluta de 37 votos en la Cámara Alta para la destitución. La oposición cuenta actualmente con un piso firme de 30 voluntades y busca sumar a los bloques aliados antes del miércoles.
- Estrategia y tregua interna: Bullrich simula ante la Casa Rosada no tener margen para frenar el avance opositor, mientras teje alianzas en las sombras junto a Villarruel, Mayans y los senadores provinciales.
- Fisuras en el oficialismo: El descontento con la gestión política de Manuel Adorni y la conducción de Karina Milei empieza a sumar simpatías hacia la postura de Bullrich, incluso dentro de sectores de La Libertad Avanza y el PRO.
La batalla en el tablero se reduce ahora a una estricta cuestión matemática. Para lograr la destitución en la Cámara Alta, el reglamento exige una mayoría absoluta de la mitad más uno de los miembros totales, fijando la línea de meta en 37 votos afirmativos. El peronismo cuenta con una base propia de 25 senadores, a los que suma los tres representantes de Convicción Federal (Carolina Moisés, Guillermo Andrada y Sandra Mendoza) y la proyección favorable de los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano. Con este primer testeo que garantiza un piso de 30 adhesiones, los operadores políticos de Unión por la Patria tienen tiempo hasta el miércoles para cazar los siete votos restantes.
En esa búsqueda de voluntades, el rol de Bullrich resulta fundamental. Mientras de cara a la opinión pública y a la secretaría de la Presidencia finge estar desbordada por la presión del bloque justicialista y se escuda en los reclamos formales de la UCR y del jefe de la bancada del PRO, Martín Göerling Lara, por lo bajo mantiene intensas negociaciones con el estratégico grupo de los aliados provinciales. Senadores como Carlos “Camau” Espínola, Alejandra Vigo, Flavia Royón, Julieta Corroza, Beatriz Ávila y los delegados de Misiones representan el pelotón clave de ese grupo de legisladores que podría inclinar definitivamente la balanza y sellar la suerte del vocero presidencial devenido en ministro.
La encrucijada también genera fuertes temblores puertas adentro de los bloques teóricamente cercanos al oficialismo. Mauricio Macri ha instruido a sus filas en la Cámara Alta para acompañar la interpelación, un encono arrastrado desde fines de 2025 cuando el presidente Javier Milei interrumpió una cena para desplazar a Guillermo Francos y encumbrar a Adorni. A esta situación se añade la creciente rebeldía de un sexteto de senadores libertarios, que de a poco empiezan a manifestar abiertamente su rechazo a las directrices políticas impuestas por el triángulo de hierro de la Casa Rosada y los Menem en el Congreso, encontrando un espacio propio con figuras como Francisco Paoltroni y Belén Montes de Oca.
A diferencia de los complejos episodios legislativos del año 2025, donde el peronismo prevalecía ante una Villarruel debilitada y sin margen de maniobra, esta vez la Vicepresidenta juega en un tándem explícito con la jefa de bloque del PRO, el peronismo y las bancadas aliadas. Con las valijas listas para regresar a Buenos Aires inmediatamente después del debut de la Selección Argentina frente a Argelia en el Mundial, los senadores se preparan para un jueves que promete cambiar el eje de poder de la administración nacional.



