El Gran Premio de Barcelona de Fórmula 1 entregó una competencia vibrante y repleta de golpes de escena sobre el final. La gran noticia para los fanáticos sudamericanos fue la sublime actuación de la escudería Alpine, que logró meter a sus dos autos en la zona de puntos gracias al séptimo puesto del francés Pierre Gasly y al octavo lugar del argentino Franco Colapinto. El joven piloto pilarense realizó una sólida carrera tras largar 13° y aprovechó los abandonos del final para sumar valiosos puntos.
La carrera de Franco Colapinto en el Circuit de Barcelona-Catalunya fue un auténtico ejercicio de paciencia, ritmo y oportunismo estratégico. Tras una largada inteligente en la que escaló posiciones de inmediato, el argentino debió batallar contra la prematura degradación de sus neumáticos y sortear maniobras polémicas en pista. Manteniendo la cabeza fría en el “Modo Zen”, se asentó de forma sólida dentro del top 10 durante la segunda mitad de la competencia. Cuando el Gran Premio agonizaba, un colapso mecánico simultáneo en la parte alta de la parrilla provocó un golpe de escena que el pilarense capitalizó a la perfección, cruzando la bandera a cuadros en la octava colocación y sellando su mejor producción del fin de semana largo.
Puntos clave
- Espectacular avance inicial: Colapinto largó desde el 13° casillero de la grilla y trepó rápidamente hasta la 11° colocación en una partida limpia, superando momentáneamente a su compañero de garaje, Pierre Gasly.
- Parada prematura en boxes: Debido a una rápida degradación en sus neumáticos de compuesto blando, el piloto argentino debió ingresar a los boxes en la vuelta 13 para montar el compuesto duro, regresando a la pista en la retaguardia en el puesto 19°.
- Consolidación en el Top 10: Tras recuperar un ritmo competitivo, Franco aprovechó las paradas de sus rivales para estabilizarse en el 10° lugar hacia la vuelta 39, aguantando con solvencia la presión de Liam Lawson por detrás.
- Polémica e investigación: Durante el desarrollo, Colapinto reclamó formalmente por radio que Nico Hülkenberg y Arvid Lindblad lo habían sobrepasado incumpliendo los límites de pista, lo que derivó en una investigación de los comisarios.
- Golpe de fortuna en el cierre: Los abandonos simultáneos de Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) y Charles Leclerc (Ferrari) en la vuelta 62 le permitieron a los monoplazas de Alpine ascender dos posiciones, cruzando la meta en un definitivo 7° y 8° lugar.
La expectativa y el calor del público argentino que se hizo sentir en las tribunas de Barcelona encontraron su recompensa en una carrera que se recordará por su electrizante desenlace. El Gran Premio de Barcelona de Fórmula 1 se puso en marcha con Lewis Hamilton capturando las miradas al lograr su primer triunfo con Ferrari, escoltado por George Russell y Lando Norris. Sin embargo, en el pelotón del medio, Franco Colapinto edificó una de las actuaciones más sólidas de su campaña reciente.
Desde el momento en que se apagaron los semáforos, el piloto pilarense mostró sus credenciales. Con una largada sumamente inteligente y explotando el agarre de sus neumáticos blandos, Colapinto avanzó de forma agresiva en los primeros metros para acomodarse en la 11° colocación, dejando provisionalmente por detrás a Gasly. No obstante, las exigencias del trazado catalán no tardaron en pasar factura. En la vuelta 7, el Red Bull de Isack Hadjar exhibió un ritmo superior y dio cuenta del argentino. La situación se tornó más compleja en la vuelta 13, cuando la prematura degradación del caucho obligó a Colapinto a enfilar hacia los boxes. Tras un cambio rápido para calzar el compuesto duro, el de Alpine se reincorporó al asfalto en el fondo del clasificador, ocupando el puesto 19°.
Lejos de desesperarse, el argentino comenzó a rodar con tiempos consistentes y para la vuelta 29 ya había recuperado una marcha competitiva, recortando la brecha con su compañero de equipo a menos de dos segundos. El avance sostenido cobró fuerza en el giro 39; el ingreso a boxes de Arvid Lindblad le abrió las puertas del top 10 al pilarense, quien a partir de allí empezó a construir una ventaja de más de 5.4 segundos sobre el Racing Bulls de Liam Lawson. Paralelamente, se encendió la polémica en los radios del equipo francés: Colapinto exigió la devolución de su posición en pista argumentando que Nico Hülkenberg y el propio Lindblad lo habían adelantado excediendo los límites reglamentarios del circuito, una acción que quedó bajo la lupa de los comisarios deportivos.
Al alcanzar la vuelta 60, los dos monoplazas de Alpine navegaban en una cómoda y segura zona puntuable, ocupando la novena y décima posición. Pero la Fórmula 1 guarda sus mayores giros dramáticos para los instantes finales. En la vuelta 62, la competencia estalló: el Mercedes de Andrea Kimi Antonelli sufrió una rotura abrupta mientras batallaba con Russell, y casi en simultáneo, la Ferrari de Charles Leclerc padeció una falla terminal en la dirección. Con el Virtual Safety Car desplegado en la vuelta 64 y el panorama completamente alterado, Pierre Gasly y Franco Colapinto heredaron el 7° y 8° puesto respectivamente. El piloto argentino cruzó la línea de meta asegurando una cosecha de puntos vital para la escudería, desatando la euforia de los fanáticos que colmaron boxes y tribunas en Cataluña.



